viernes, 13 de agosto de 2010

CAMINOS

1
Soplando del oeste,
un fiero alud parece
el sonido del viento.
Va cesando el chubasco.
Mayo, viajero,
se aleja por el río.

2
Etérea, la libélula,
posándose en la hierba,
sorbe las últimas gotas de lluvia.
Las rojas clavellinas
desesperan.
Ebrio de agua,
se retuerce el árbol.

3
Noche de lluvia. En la mañana,
parece estar el mundo
recién pintado.

4
Llora la luna, juntas,
todas sus lágrimas.
Charcos, caminos, barro y,
sin embargo…, ¡belleza!
¿Qué significa todo esto?

5
De repente, una fuerte tormenta
quiere arrasar todo el poblado.
En lo más hondo del río
se refugian los peces.
Cierro el portón,
esperando a que el agua
vuelva a su senda.

***
6
¡Qué rico
el plato lleno
de humeante arroz amarillo,
sentado, junto al camino
cubierto de campanillas azules!

7
Una bandada
de azules mariposas,
entre los blancos lirios,
será un dulce recuerdo
de amor de primavera.

8
…Y después del paseo,
descansar a la sombra de los fresnos,
en el jardín de tréboles.

9
A la sombra del árbol estoy,
una barca se aleja.
Llora mi corazón,
¡también él querría marchar…!
Las mariposas vuelan de primavera
en primavera.
Pasan las nubes.

10
Solitaria,
la campana
me indica el camino.
Su metálico canto
abre y cierra el día.
Risa matinal, llanto de ocaso.
Ruiseñor de las torres,
su tañido renueva
el verdor de los sauces.

***
11
Lleno de barro,
se aleja el caminante
ahuyentando a los cuervos.
Busca la esposa compañía
en el dulce murmullo del chubasco,
mira la luna. Para ella,
el invierno es un relámpago
lleno de santidad y de sombras.

12
Nadie recorre ya este camino,
demasiado abrupto
para la prisa humana.

13
En el estanque
se refleja el estío.
Quietud en las ramas.
La rana duerme
sobre la húmeda roca.
Ni un ruido en la tarde.

14
Callan las flores,
habla el crepúsculo,
refunfuña el viento.
El mundo
parece haber caído
en las garras de un negro milano.
¿Cuál será su destino?
¡Habremos de buscar un nuevo nido
entre los riscos de las altas montañas!

15
La noche, tendida sobre el mar,
se ha olvidado del mundo.
El sonido del viento
trae reflejos de jade.
¡En la oscuridad todo desaparece…!
Pero la vida sigue, ahí,
tras las altas montañas.
Tan suave, la luna parece
una flor de primavera.

16
Cansado del viaje,
busco la acogedora barriga
de un hogar donde alojarme.
Amanecer de sol,
tarde de lluvia...
¡Así es la primavera!
Brama un ciervo. Luego,
la infinita estela del silencio.

***

1 comentario:

  1. En la línea de la anterior serie de haikus, ‘Ciclos’, publicada también en Poemas de Margazul, este ‘Caminos’ nos hace volver la mirada a los campos y gentes del Japón, que, en realidad, se acomodan dentro del lector haciéndole sentir que aquellos campos, aquella gente, son también los que tenemos cerca, en cualquier dirección que dirijamos nuestros pies inquietos dispuestos a una contemplación serena del campo y de las personas que todavía saben disfrutarlo.
    Tiene este ‘Caminos’, no obstante, algunas diferencias con la anterior serie. Y así, en mi humilde (por muy personal) opinión, los puntos altos y bajos de las imágenes propuestas y de los sentimientos que de manera concomitante éstas inspiran, no guardan aquel suave discurrir de ‘Ciclos’. Si acaso entendemos que no mantiene el mismo equilibrio compositivo y de emociones, quizá acertaremos; mas no por ello los valores de esta nueva serie han de ser de menor nivel. Existe, en verdad un mayor contraste, pero marcan los puntos álgidos cotas seguramente no alcanzadas antes.
    Por ejemplo, el haiku nº 6 nos sume plenamente en el alma japonesa, y posee intrínsecamente una belleza sencilla propia de los mejores haikus; haciendo, precisamente, contraste con éste, el nº 14 detiene la mirada en el mundo actual con un no disimulado pesimismo, mas no deja de ser bello por su desgarrada verdad. Y mientras que el nº 12, quizá el mejor de toda la serie por su sencillez y concreción, nos habla del hombre actual, en oposición al ser humano de otras épocas (puede que irrepetibles), el nº 11 se había referido antes al hombre (hombre y mujer, en este caso, en una oposición de género en cuanto a carácter natural o disposición espiritual) de todos los tiempos, y de cualquier país, introduciendo unas imágenes que rozan el surrealismo o, cuando menos, un simbolismo que todo lo sugiere, sin juzgar nada, mostrando la naturaleza humana.
    En resumen, complace leer este ‘Caminos’, lleno de aciertos y sorpresas; aunque requiere una lectura atenta, y no sólo el dejar las prisas a un lado, para que rezume todo su jugo.-

    ResponderEliminar