domingo, 14 de noviembre de 2010

PRIMERAS NIEVES

1
¡Durmiendo,
en el camastro de mi choza, yo
y las pulgas!

2
Por entre las camelias
corretean los lagartos;
con las faldas del monte
juegan las sombras.
Nada escapa a los ojos
del templo
que, allá, en la abrupta cima,
domina todo el valle.

3
Se come el caracol
la fresca hierba.
Sus ojos
no miran al público;
tampoco ve al sapo
que se esconde en la sombra.
De su cara de col
escapa una sonrisa;
para él,
¡todo son tinieblas!

4
Altiva, la montaña;
mágico, el bosque;
un hada, la libélula.
¿Y el mundo…?
¡Ah, esa gran bola de estiércol
rodando entre las patas
de un sagrado escarabajo!

5
Quien fue árbol
en una vida anterior,
escribe sus poemas
sobre las hojas.

***
6
Por entre la arboleda
corren los jabatos.
Los pajarillos trinan,
gorjea el ruiseñor; de pronto,
el ¡pum! de los disparos.

7
¡No lloréis, claras aguas!
Cuando caiga la noche,
en vuestras entrañas
dormirán los peces;
y las estrellas,
agónicas princesas,
envidiarán vuestra serenidad.

8
Lejanos aullidos;
sobre el monte, furiosa, la ventisca.
El mundo se retuerce
en la garganta del lobo.

9
Negros murciélagos,
en su locura,
sobre la blanca luna
quieren posarse.
¡Describen círculos mágicos
girando en torno a sus cuernos!

***
10
¡Llegó la carta…!
Rozó el afilado borde
con sus dedos;
la abrió,
leyóla lentamente
y, luego, suspirando,
miró hacia la montaña…
¡En su cima brillaban
las primeras nieves!

11
Por la vieja aldehuela
pasa el caballo;
cansado, se detiene.
Moja su hocico
en la rápida corriente,
mordisquea algunas yerbas
y, espantando las moscas con su cola,
con reanimado trote, se aleja.

12
Con esfuerzo,
en silencio,
crecen las viejas raíces.
Pasa rápido el río,
bravucón mozalbete, dejándose ir
con gran estrépito.

13
¡Lejos quedó la juventud…!
Bajo el árbol de la vida,
más y más sombras.

14
Canta el agua
cruzando el arrabal;
también las nubes viajan.
En silencio,
la brisa empuja sus sombras.

15
Al borde del camino
se alza, ¡con qué gracia!,
la pequeña colina.
Descubre el peregrino,
tras los montes,
lo más íntimo de la primavera.
Junto al río,
una tumba
resiste al viento.

16
Es el verso una luz
que horada las tinieblas.
De la tierra toma
su fuerza. Callado,
como suave viento,
llega a todas partes.

***

1 comentario:

  1. Estimado amigo:
    Tu Bostezos me parece superior en algunos aspectos a otras composiciones, y he comprendido el por qué al leer Primeras nieves. Es que creo que estás llegando a perfeccionar tu estilo. Veo que, por fin, logras un equilibrio en el conjunto de los haikus (de la serie) en esas Primeras nieves, que, la verdad, por su calidad, me han sorprendido y emocionado más que obras anteriores. Y es que ya no se trata sólo de equilibrio y naturalidad a la hora de afrontar el espíritu del haiku, como ya te dije que lograbas en tu primera composición publicada en el blog; sino que has alcanzado a elevar el tono de los paisajes y sus implicaciones emocionales con los sentimientos humanos; los animales que participan como personajes de cuento, perfectamente personalizados con acierto en algunos casos, o bien presentándose tal cual son, con toda su simpleza o realidad de seres peculiares; el dominio del tiempo y las estaciones; los símbolos del tránsito por las circunstancias o la vida; y, sobre todo, las emociones intimistas, que aparecen simples, cortas, lo justo, y que impactan con mayor fuerza o intencionalidad bien resuelta que antes. En resumen, poemario de calidad indiscutible este último de nieves, donde yo destacaría, por el mero gusto personal de quien esto opina, que el más emotivo es el número décimo, si es que cabe resaltar alguno. Me satisface felicitarte.

    ResponderEliminar