sábado, 13 de agosto de 2011

NUEVAS PULSACIONES

1
Toda la poesía
de la tierra,
en un solo crepúsculo.

2
Quiere el hombre poner orden,
y, en el trueno,
grita su rabia el caos.

3
El mundo
se va haciendo viejo…,
¡y sus luces se vuelven
de oro!

4
¡Ah, ordenar las palabras
de manera que revelen
su sentido…!

5
Al croar
de las ranas,
se afirma el mundo.

6
¡Viejo camino;
cielo nuevo!

7
Abre sus alas el antiguo sentido;
vuela, y, luego, se posa...;
¡pero no expresa su significado!

8
¡Mirad la vieja rana:
cómo salta y salta,
sin hacer ruido!

9
¿Qué es la nada,
sino ausencia
de todo?

10
Retumba el trueno
pronunciando el nombre
de lo eterno.
Sobre el cielo
se abaten las sombras.
La luz
se ha marchitado.

11
A la sombra,
sentado, el viejo
vigila el mundo.

12
En la nada se pierden
todos los gritos.

13
Para el hombre,
todo significa algo…
¡Y es bueno que así sea!

14
¡Ah, en el cielo,
el eterno brillar
de las estrellas!

15
Ruidoso es el ser.
El tiempo, callado,
nunca se hace viejo.

16
Del inicio de todo, nada sabemos;
ante tanta ignorancia,
¿qué sentido tiene pronunciarse?

***

domingo, 17 de julio de 2011

AZAHARES

1
Deshojada, la rama
ya se quedó
sin lágrimas.

2
Al piar
de los pájaros,
ríen las hojas.

3
Ata la noche sus cabellos
con la rosada cinta
del alba.

4
Flor de azahar:
¡cómo hiere tus entrañas
el dardo frío de la lluvia!

5
Con la aurora,
palidece la luna
de primavera.

6
Cada noche,
un pedazo de cielo
entra en mi alma.

7
¡Mirando,
siempre buscando
el infinito!

8
¡Sangra el sol, estrujado
contra el agudo vértice
de la montaña!

9
Entre el mar y la estrella,
¡tan oscuro!, el vacío.

10
Tarde de estío;
arde mi alma,
seca.

11
Tras el largo crepúsculo,
breve, la aurora.

12
Es el viento, incansable,
la voz
del universo.

13
Me asomo al mundo,
y veo
volar las hojas.

14
¡Díctame tú los versos,
oh, esquiva luna,
mientras que yo suspiro!

15
En la noche de primavera,
la luna y yo,
cogidos de la mano.

16
La tarde es la mañana
puesta boca abajo.

***

sábado, 18 de junio de 2011

ESTRELLAS

1
¡Deseos, deseos…!
Mirad al Buda, ahí, sentado,
¡qué bien sabe escuchar!

2
¡Cuándo estaremos
de acuerdo yo
y mi destino!

3
Abajo, el suave perfume
del jazmín;
arriba, indeciso, el titilar
de las estrellas.

4
¡Madura el amor,
y sangra,
y sangra…!

5
No hay meta ninguna
en el eterno círculo.

6
Naturaleza, y tú,
¿qué me quieres decir?

7
Quiero que me tengas
en lo poco que valgo.
¡No esperes nada
grande de mí!
Me aparto de la multitud
para no dejarme confundir
por ella... ¡Ése es mi arte!
¿Hago mal intentando
construir mi propio sendero?

8
Tú, que puedes más que nadie,
¡callas, callas…!
Me entregas tus dones
como por descuido…
Y yo, aquí,
¡anhelando tus caricias…!

9
Para acoger a las aguas otoñales,
han abierto sus copas, jubilosos,
los árboles del río.
Embriagados, se mecen;
¡parece que hubieran
bebido vino!

10
Noche de tormenta;
los fantasmas arrastran
sus pesadas cadenas.

11
Ante la fuerza de la lluvia,
el mundo se ha parado.

12
Llueve;
la vida suena
a nocturno.

13
Yo quería luchar
contra el mundo:
¡mañana, mañana…!
Pero el mañana
me aguardó en la esquina.

14
Sólo quien hunde
sus raíces,
puede rozar el cielo.

15
Mira al poeta:
¡cómo riega las flores
con sus lágrimas!

16
Siempre que me reencuentro
con la vida,
hago el amor con ella.

***

domingo, 15 de mayo de 2011

ESTELAS DE INFINITO

1
El mundo, como un niño,
a unos obedece,
¡mientras le hace diabluras
a los otros!

2
Llora la tierra,
y, en seguida, ríe.

3
Enamorado de la rosa,
tan ardiente, el verano
la quemó con sus besos.

4
Se ocultó el sol;
el cielo
llora estrellas.

5
¡Qué fieles marchan, juntos,
el viento y la arena!

6
Donde acaba el mundo,
empiezan mis sueños.

7
Yo a ti no te conozco,
vida mía. ¿Y tú a mí…?

8
En silencio, la noche
trae la paz a mi corazón.

9
¿Qué dedos invisibles,
como brisa suave,
me acarician?

10
El cielo y yo, en silencio.
La vida, como el mar,
¡venga a hablar,
venga a hablar…!

11
¿Y tú creías,
pobre corazón mío,
que la vida también te amaba?

12
¡Nunca llega el sol
a tiempo de besar
a la noche!

13
Iba a caer en el amor…,
¡cuando una mano
lo sostuvo!

14
Si el mundo
parece estar quieto,
¿de qué la angustia?

15
Mece las hojas la suave brisa,
o las agita el viento huracanado;
así, mis sentimientos.

16
¿Quién soy yo,
sino una sombra
entre las sombras?

***

sábado, 16 de abril de 2011

AZAR

1
Enamorada del sol,
canta su canción
de la tarde la tierra.

2
Vago por los caminos
buscando otro horizonte;
tras los montes lejanos,
solo, el crepúsculo.

3
¡Oscura noche,
dulce amiga!,
¿te has perfumado
para mí?

4
Crece el amor
como una hermosa flor, solitaria,
en el prado del tiempo.

5
Mi voz,
¿es de otro ser?
Sobre la mar cabalga
un oscuro jinete.

6
¡Ah, otoñales hojas,
también yo
tuve un árbol!

7
Se detuvo el tiempo;
en la quietud del bosque,
dormido, el infinito.

8
En la noche, callada,
escucho el mar…
Las estrellas
me dicen: “¡Ten coraje!”

9
¡Blancas páginas,
en vosotras se esconden,
como niños traviesos,
mis poemas!

10
Tarde de invierno;
vuelan las hojas, intentando
colmar la nada.

11
Sueña el poeta,
enamorado
de sus propias palabras.

12
Insomnio; llueve…
¡Mis ojos,
mis ojos ahora,
qué inútiles!

13
Ante nosotros, hondo,
el abismo.

14
Ardiente, besó el sol
el rostro
de la estatua.

15
La tarde,
sobre el campo,
derrama su silencio.

16
Tiñe de blanco
la nieve mis cabellos.
Hoy es ayer
para el poeta.

***

sábado, 12 de marzo de 2011

CANCIÓN DE LUZ

1
Yo te vuelvo la cara;
tú, me abres
tu corazón.

2
Hoy cuento una estrella
más en el cielo.

3
Está hecha mi casa
de música
y de silencio.

4
Cantan los pájaros
su canción de luz.
Blancas nubes
le prestan a la luna
sus mejores alas.

5
El niño,
sentado en la acera,
jugando, toda la mañana,
con una rama seca.

6
Las flores de la primavera
me declaran su amor;
ellas me dan su perfume,
y yo les canto
mis nuevas canciones.

7
¡Tan púdica, la primavera
se cubrió de hojas verdes!

8
La profundidad
está en el cielo,
¿o en el fondo
de mis ojos?

9
Raya el día.
Parece el horizonte una cascada
de turbulentos sueños.

10
Quise caminar
por el jardín de los dioses;
esperaba que lirios, jazmines y azahares
cayeran en mis brazos a montones y,
cuando ya desesperaba,
sentí el perfume de una rosa
que, olvidada, crecía
en mi corazón.

11
La luna
rompió a hablar
a través de mis labios.

12
Nubes de oro.
Flor
de primavera.

13
Salgo a mi jardín
y escucho a los nuevos capullos,
que de un bello futuro
me hablan.

14
¡Qué alegría en mi corazón,
cuando escucho la bella balada
que me canta, dichosa,
la mañana de abril!

15
Amarillas hojas,
vosotras no sabéis cantar;
pero ¡qué bien voláis!

16
Pasa la vida,
y deja sus huellas
sobre mis palabras.

***

lunes, 14 de febrero de 2011

DEL PAÍS DE LOS SUEÑOS

1
Iba a decir alguna cosa,
¡pero la idea se me fue…!
¿Qué sería?, le pregunto
a la oscuridad de mi alcoba.

2
En la puesta de sol,
como perdidas,
navegan las nubes
de otoño.

3
Chispean las palabras,
amorosas luciérnagas,
en el bosque de mi corazón;
buscando su sentido aletean,
hasta encontrar pareja.

4
Pleno, se abre
el sol del mediodía;
lo demás, todo, cerrado.
¡Suspira el viejo
callejón sombrío!

5
Ya anochecido, el cielo
estaba en flor.
Una blanca mariposa
se acercó hasta mí,
y me dijo:
"¡Agárrate a mis alas…!"
Pero sus alas, de pronto,
palidecieron,
y se volvieron sombras.
La luna incendiaba
el firmamento,
las estrellas se encendían
y se apagaban,
caprichosamente.
Me senté junto a un seto,
y me puse a jugar
con las hojas.

6
En mi cielo, al crepúsculo,
hay veladas nubes;
tienen la forma de mis sueños.
A la luz de mi alma,
toman un tinte rosado;
¡es tan dulce en sus labios
mi amargura…!
¡Nubes de atardecer:
os sienten suyas,
el corazón
de un hombre solitario!

7
“¡Eres mía!” -le digo
a la brisa de la tarde;
y el viento aleja mi voz
entre la espesura.

8
¡Hay, en el fondo de mis ojos,
un mar de agua estancada,
que se renueva cuando la luna
dirige hacia las turbias aguas,
su nocturna mirada!

9
Suena a música el corazón mío;
tiene el luto
del cielo nocturno.
Más allá de mi alma vive el corazón mío,
que hacia mí extiende su brazos,
desde el país de los sueños.

10
Teje la Naturaleza,
con sus múltiples brazos,
un manto de ilusión
que, a mi alrededor, esplendoroso,
se abre.
El engaño es tan bello,
tan extraño,
que, por fuerza, he de sonreír.
¡Y, aunque mire hacia otro lado...,
soy incapaz de olvidarlo!

11
No te atormentes, corazón mío,
adentrándote en el reino
de la oscuridad.
¿Qué hay tras la belleza?
¿Qué esconde una sonrisa…?
¿Por qué no puedes escuchar, sin preguntas,
la sencilla balada que entonan las estrellas,
y, así, ser feliz?

12
No te atormentes, corazón mío,
sumergiéndote en el reino
de las profundidades;
la música de la naturaleza
no tiene palabras.
Disfruta del vuelo de las garzas
bajo el infinito azul inabarcable;
no prestes atención a tus raíces,
¡ellas saben manejarse muy bien
solas, y arrastrarse, por el fondo!

13
Yo deseaba, Vida mía, tu amor,
pero tú no me amabas.
¡Siempre unido a ti!;
pero tú, Vida mía, no me amabas.
Y aunque grito y grito, Vida mía,
a mí te aferras,
cada vez con más fuerza,
cuanto más lucho por ser libre.

14
La desesperación no puede
ser mi compañera;
ni quiero vivir eternamente
en una lóbrega caverna, llena de musgo,
regada con mis lágrimas.
Por eso he construido,
sí, he construido, un hermoso palacio,
sobre las ruinas de mi libertad.

15
Viejo, cansado,
no sé muy bien ya lo que hago,
ni por qué lo hago.
¡Se me ha olvidado
de tanto repetirlo!

16
Ya están las rosas en capullo.
¡Habrá tantas cuando llegue el verano…!
Palpita, en silencio, la mañana;
se cuelga, nueva, el alba
de las viejas enredaderas.
Parece, hoy, mi mañana primera.
Todo distinto y, sin embargo,
¡nada ha cambiado!

***

sábado, 15 de enero de 2011

LUNA DE INVIERNO

1
Pasa el agua, riendo,
junto a mi silencioso amigo,
el árbol.
Viene desde su casa,
allá, en el cielo,
siguiendo las tortuosas sendas
del invierno.
Se besan, el agua y el árbol,
a la discreta luz
de la luna.

2
Bajo la blanca luna,
los campos duermen.
Vuela el viento
por el río,
llevando entre sus garras
el corazón sangrante
de la noche.

3
Salta una rana
atrapada en la red.
Confiados,
bajo las piedras del fondo,
los peces duermen.
En silencio, la luna
lo observa todo.

4
Trajo el extraño huésped
a su anfitrión,
un ramillete
de blancos crisantemos.
¡De pronto, entre la lluvia,
un hada asoma!
Por los caminos,
se pierden las palabras;
aúlla el viento.
Fría noche de noviembre;
ríen los espectros.

***
5
Desde las rojas flores
del ciruelo, descuidado, un insecto
cae en la rápida corriente y…
¡salta una trucha!

6
Mi corazón,
en el firmamento.
Mi voz,
contra el viento.
Tenue, mi vida,
cae, como la flor
del cerezo.

7
Junto al lago, en la noche,
rumor de olas,
temblor de enebros.

8
Blancas camelias
crecen en la ensenada.
Cual verdes olas,
se ondulan los juncos.
Acaricia mi oído
el rumor del viento.

***
9
Llevan los siglos
siempre el mismo rumbo;
me aleja el viento
de los mismos sueños;
el hombre me habla, siempre,
con la misma voz.
Bate la arena
sobre los desdichados ciruelos;
hambrientos gorriones
revolotean por el páramo.

10
¡Se abren los brotes,
verdean las habas…!
Sobre las quietas hojas,
el temblor de la oruga.

11
Sobre las grandes hojas
verdes del bananero,
las aguas otoñales.
Fiero, silba el viento;
se inclinan los tallos.

12
Las aves picotean
los tiernos caquis.
Junto al lago,
en otoño,
tomo una taza
de té caliente.
¡Ya callaron las ranas…!
Rachas
de aire fresco.

***
13
Otoño,
desnudas ramas
clavadas en mi alma.

14
Sobre el tranquilo estanque
brillan las hojas del loto;
nada, paciente, la señora
tortuga, por el fondo.

15
Frescas hojas del caqui;
llovizna en las montañas.
Por más que me alejo,
por más que me alejo,
el viento me empuja
hacia la muerte.

16
Por la vieja ventana,
entra un aire gélido;
se lleva el otoño, ladrón,
todas las hojas.
Mirándolo a la cara, le digo:
"¡Déjame algunas
para encender un fuego…!"
Amontonadas,
las siento arder
mientras sueño.

***