sábado, 15 de enero de 2011

LUNA DE INVIERNO

1
Pasa el agua, riendo,
junto a mi silencioso amigo,
el árbol.
Viene desde su casa,
allá, en el cielo,
siguiendo las tortuosas sendas
del invierno.
Se besan, el agua y el árbol,
a la discreta luz
de la luna.

2
Bajo la blanca luna,
los campos duermen.
Vuela el viento
por el río,
llevando entre sus garras
el corazón sangrante
de la noche.

3
Salta una rana
atrapada en la red.
Confiados,
bajo las piedras del fondo,
los peces duermen.
En silencio, la luna
lo observa todo.

4
Trajo el extraño huésped
a su anfitrión,
un ramillete
de blancos crisantemos.
¡De pronto, entre la lluvia,
un hada asoma!
Por los caminos,
se pierden las palabras;
aúlla el viento.
Fría noche de noviembre;
ríen los espectros.

***
5
Desde las rojas flores
del ciruelo, descuidado, un insecto
cae en la rápida corriente y…
¡salta una trucha!

6
Mi corazón,
en el firmamento.
Mi voz,
contra el viento.
Tenue, mi vida,
cae, como la flor
del cerezo.

7
Junto al lago, en la noche,
rumor de olas,
temblor de enebros.

8
Blancas camelias
crecen en la ensenada.
Cual verdes olas,
se ondulan los juncos.
Acaricia mi oído
el rumor del viento.

***
9
Llevan los siglos
siempre el mismo rumbo;
me aleja el viento
de los mismos sueños;
el hombre me habla, siempre,
con la misma voz.
Bate la arena
sobre los desdichados ciruelos;
hambrientos gorriones
revolotean por el páramo.

10
¡Se abren los brotes,
verdean las habas…!
Sobre las quietas hojas,
el temblor de la oruga.

11
Sobre las grandes hojas
verdes del bananero,
las aguas otoñales.
Fiero, silba el viento;
se inclinan los tallos.

12
Las aves picotean
los tiernos caquis.
Junto al lago,
en otoño,
tomo una taza
de té caliente.
¡Ya callaron las ranas…!
Rachas
de aire fresco.

***
13
Otoño,
desnudas ramas
clavadas en mi alma.

14
Sobre el tranquilo estanque
brillan las hojas del loto;
nada, paciente, la señora
tortuga, por el fondo.

15
Frescas hojas del caqui;
llovizna en las montañas.
Por más que me alejo,
por más que me alejo,
el viento me empuja
hacia la muerte.

16
Por la vieja ventana,
entra un aire gélido;
se lleva el otoño, ladrón,
todas las hojas.
Mirándolo a la cara, le digo:
"¡Déjame algunas
para encender un fuego…!"
Amontonadas,
las siento arder
mientras sueño.

***