lunes, 14 de febrero de 2011

DEL PAÍS DE LOS SUEÑOS

1
Iba a decir alguna cosa,
¡pero la idea se me fue…!
¿Qué sería?, le pregunto
a la oscuridad de mi alcoba.

2
En la puesta de sol,
como perdidas,
navegan las nubes
de otoño.

3
Chispean las palabras,
amorosas luciérnagas,
en el bosque de mi corazón;
buscando su sentido aletean,
hasta encontrar pareja.

4
Pleno, se abre
el sol del mediodía;
lo demás, todo, cerrado.
¡Suspira el viejo
callejón sombrío!

5
Ya anochecido, el cielo
estaba en flor.
Una blanca mariposa
se acercó hasta mí,
y me dijo:
"¡Agárrate a mis alas…!"
Pero sus alas, de pronto,
palidecieron,
y se volvieron sombras.
La luna incendiaba
el firmamento,
las estrellas se encendían
y se apagaban,
caprichosamente.
Me senté junto a un seto,
y me puse a jugar
con las hojas.

6
En mi cielo, al crepúsculo,
hay veladas nubes;
tienen la forma de mis sueños.
A la luz de mi alma,
toman un tinte rosado;
¡es tan dulce en sus labios
mi amargura…!
¡Nubes de atardecer:
os sienten suyas,
el corazón
de un hombre solitario!

7
“¡Eres mía!” -le digo
a la brisa de la tarde;
y el viento aleja mi voz
entre la espesura.

8
¡Hay, en el fondo de mis ojos,
un mar de agua estancada,
que se renueva cuando la luna
dirige hacia las turbias aguas,
su nocturna mirada!

9
Suena a música el corazón mío;
tiene el luto
del cielo nocturno.
Más allá de mi alma vive el corazón mío,
que hacia mí extiende su brazos,
desde el país de los sueños.

10
Teje la Naturaleza,
con sus múltiples brazos,
un manto de ilusión
que, a mi alrededor, esplendoroso,
se abre.
El engaño es tan bello,
tan extraño,
que, por fuerza, he de sonreír.
¡Y, aunque mire hacia otro lado...,
soy incapaz de olvidarlo!

11
No te atormentes, corazón mío,
adentrándote en el reino
de la oscuridad.
¿Qué hay tras la belleza?
¿Qué esconde una sonrisa…?
¿Por qué no puedes escuchar, sin preguntas,
la sencilla balada que entonan las estrellas,
y, así, ser feliz?

12
No te atormentes, corazón mío,
sumergiéndote en el reino
de las profundidades;
la música de la naturaleza
no tiene palabras.
Disfruta del vuelo de las garzas
bajo el infinito azul inabarcable;
no prestes atención a tus raíces,
¡ellas saben manejarse muy bien
solas, y arrastrarse, por el fondo!

13
Yo deseaba, Vida mía, tu amor,
pero tú no me amabas.
¡Siempre unido a ti!;
pero tú, Vida mía, no me amabas.
Y aunque grito y grito, Vida mía,
a mí te aferras,
cada vez con más fuerza,
cuanto más lucho por ser libre.

14
La desesperación no puede
ser mi compañera;
ni quiero vivir eternamente
en una lóbrega caverna, llena de musgo,
regada con mis lágrimas.
Por eso he construido,
sí, he construido, un hermoso palacio,
sobre las ruinas de mi libertad.

15
Viejo, cansado,
no sé muy bien ya lo que hago,
ni por qué lo hago.
¡Se me ha olvidado
de tanto repetirlo!

16
Ya están las rosas en capullo.
¡Habrá tantas cuando llegue el verano…!
Palpita, en silencio, la mañana;
se cuelga, nueva, el alba
de las viejas enredaderas.
Parece, hoy, mi mañana primera.
Todo distinto y, sin embargo,
¡nada ha cambiado!

***

No hay comentarios:

Publicar un comentario