sábado, 16 de junio de 2012

TRANSPARENCIAS

1
Sobre la fresca yerba, indolente,
la tarde se ha tendido;
a su alrededor,
los gorriones vuelan.

2
La oscuridad
cubriendo mi cabeza,
tan sólo iluminada por la suave luz
de mis versos.

3
Desvencijada, mi alma
cuelga en la buhardilla.
¡Qué ligero,
ahora, mi cuerpo!

4

¡Vana inquietud!,
¿por qué, tan insistentemente,
me persigues?
Mira cómo la flor, serena,
se alza hacia el cielo,
dejando en el aire la honda huella
de su frágil perfume.

5
Al clavarse
en sus hombros la saeta,
la estatua tomó vida.

6
¡El mundo
se me ha perdido!

7

Donde manó, dulce, la luz,
pacífica, la leche,
grabadas quedaron para siempre
las duras huellas
de los viejos hombres.

8
Silenciosa, la noche;
callada, la quietud.
¡De pronto,
el sobresalto!

9
En las más densas sombras,
temeroso, habita
el silencio.

10
Sin cesar, la corriente
de su secreta fuente
me aleja.

11
Río silencioso,
fluye el tiempo.

12
La soledad, callada,
en el quicio aguarda
de mi puerta.

13
¡Qué sórdido el crujir
de los maderos
de la muerte!

14
¡Silencio, calle el mundo!
Majestuoso,
habla el órgano.

15
¡Ahora que estamos solos,
titileantes estrellas,
confiadme vuestro secreto!

16
Se apagaron las voces.
Oigo, lejano, el ulular
del tiempo.

***

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