sábado, 23 de febrero de 2013

PASTORAL


1
Tu cabellera
es una noche
sin luna.

2
Todo es silencio.
La luna nueva
esconde sus trinos.

3
¡Ya calló el ruiseñor,
una luz se apaga!
Desde el cielo, ¿nos miran?


4
Una luciérnaga
a mi puerta llama,
y ello me consuela.

5
Sobre la vieja mesa
dos
moscas, combatiendo,

anuncian la tormenta.

6
Sin llegar nunca a hartarme,
en el lienzo de los días
sigo escribiendo mis versos.

7
Solo, en la noche,
consigo recordar.
¡Olvido, hijo del sol!

8
Cenando, con sus voces
me distraen los niños;

pensativo yo, ¡pobre idiota!

9
En la quietud estival,
el abuelo dormido

a la sombra de las ramas.

10
Verdes hojas de laurel
revolotean por mis sueños.
¿Para quién la corona?

11
Tan solo con un ala
no puede ya volar,
¡pobre!, la mosca.

12
Perdido entre los montes,
mientras paseaba,
encontré este haiku.


13
En el jardín de brezos
un gran pino ha crecido,
junto al arroyo.

14
Tiene su propio
sonido el otoño:
rumor de hojas.

15
Invierno.
La vaca y yo cruzamos
el congelado arroyo.

16

Suena el cencerro
sobre la hierba,
a cada paso.

***

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