sábado, 21 de enero de 2017

JUEGOS DE AGUA

1
AÑORANZAS

El mar añora
de un corazón la sangre;
frías sus venas.

Ansias de cielo;
lenta, cae la tarde…
Amor ausente.

Por primavera,
la caricia del viento…
Niños jugando.

El sol despierta;
al viento, su
rubia cabellera.

Campanillas abiertas,
sueños azules;
eco en los valles.

Lentas las horas,
la tarde se derrite,
el viento arde.

Se desvanece
un lejano cometa
cruzando el cielo.

¡Tiempo de olvido;
las calles solitarias…!
Ayer estúpido.


2
PÁLPITOS

Brillan los charcos,
bombillas de colores;
nada es distinto.

Veloz, la piedra
volando por encima
de la enramada.

¡En el camino,
el petirrojo canta…!
Juegos de agua.

De salto en salto,
rompe el agua el silencio
verde esmeralda.

El colibrí
hundió en la flor su pico,
ladrón de néctar.

Callada,
es tanta su coherencia,
la flor se abre.

Juncos del río,
corazones que bailan,
mis labios mudos.

Vuelan los pájaros,
se consuma el misterio,
su canto es puro.



3
INMANENCIAS

No siente miedo
mi corazón,
su pulso es libre.

Muestra la luna
al cielo sus encantos,
amor sereno.

Cantar de grillos,
los pájaros despiertan,
ebrios noctámbulos.

El jardín sueña;
vuelan los gorriones
entre las rosas.

Tranquila fuente,
el verano la asfixia,
mis sueños duermen.

Dejé mis flechas
sobre la hojarasca;
el viento silba.

¡Despierta el alba…!
Al posarse los pájaros,
las ramas tiemblan.

Sobre las aguas,
reflejado el otoño;
rachas de viento.


4
LIRIOS DE AGUA

Doradas hojas
cubren las sombras,
la luna ha muerto.

Sobre la luz
el poeta cabalga,
rayo de luna.

Densas nubes me trae
en su alforja el invierno;
cuarto menguante.

Tan orgullosa,
llegó la primavera;
sus carcajadas.

En la mañana,
arena, caracolas,
pies en el agua.

Azules mares,
algas entre las olas,
mudo horizonte.

En lo profundo
se evaporan mis lágrimas
mientras medito.

Eternidad,
ondas en el estanque,
tercos mosquitos.



5
EVOCACIÓN

Nuevas las hojas,
perfilados los brotes,
bosteza el año.

¿Dónde nacéis
sentimientos del alma
que me arrulláis?

Lluvia de abril,
en tu rumor me pierdo
por la mañana.

Al calor de sus nidos
vuelan las golondrinas
de primavera.

Sobre los montes
un pájaro de fuego
aleteando.

Pasó la lluvia,
las nubes deshaciendo
el claro de luna.

Densa es la noche,
mis pensamientos leves
sombras de otoño.

El viento pasa
silbando por las calles,
sin rumbo vuela.



6
TIEMPO

¡Tic-tac, tic-tac…!
Viejo reloj de arena,
mi corazón.

¡Oh mar!, ¿quién
no te escucha? Me consuela
tu voz, miedo a pensar.

En aquel día
mis ojos no te vieron,
tupidas ramas.

El torrentoso río,
entre sus turbias aguas,
se llevó mis recuerdos.

Fría llovizna,
azules ramilletes
de nomeolvides.

Hondo sopor,
bajo la fresca parra
temblor de uvas.

Sombras del día,
secretos de la tarde,
voz de la noche.

Mirando al cielo
vislumbré el infinito
y abrí mis alas.



7
PAISAJE

En las terrazas
un paraíso verde,
los arrozales.

Tras la ventana
arden viejos tesoros,
brillos metálicos.

¡Aquellos ojos
reflejando los rayos
de una esperanza!

Es importante
que no se rompa el hilo
al abrir la puerta.

Absorto, el poeta
va dejando mensajes
que a nadie llegan.

Amanece,
resbalan por las hojas
gotas de lluvia.

Ciruelo en flor,
rosadas son las flores,
fuego en sus labios.

Árbol marchito,
nadie sabe que existes;
sólo el invierno.



8
AROMAS

En la mañana
mermelada de fresas;
al aire libre.


Muy por encima
de las cumbres nevadas
águilas vuelan.


Busco un lugar
donde reine la pálida
luz de la luna.


Lejos de todo
fluye, amable, la vida
entre mis dedos.


En el jardín
encerrado en mí mismo,
juegos de noche.


Circunvalan el lago
los caminos del bosque,
los grillos cantan.


Profundo río,
nadan peces dorados,
azules brisas.


En bravas aguas
quiero saciar mis labios,
vientos de marzo.


9
CEREZOS

El sol calienta
mi corazón a golpes, loca
pasión del mundo.

Buscando la verdad
me encontré con los otros…
¡Qué atrevidas visiones!

Lejos de mí,
ese lugar, distante, suena
como una flauta a mi corazón.

Solo conmigo mismo;
siento, leve, el camino
bajo ligeros pies.

No hay nadie más que yo,
viajo tan solo, ¡toca, alegre
flautista, lo que te plazca!

Sin saber dónde está,
puedo encontrarlo
en todas partes.

¡Él gobierna,
mi pobre yo obedece…!
¿Qué más puedo decir?

¡Te miro cara a cara,
y sé que tú me puedes…!
Sueños en mi almohada.



10
EN CASCADA

Sagrada libertad,
allá, en abrupta orilla,
fui a verme contigo.

¿Quién teje mi destino?
Sopla una agreste brisa
enervando las ramas.

Fugaces pensamientos;
entre los pinos,
un cuervo se ha posado.

Atardecer de otoño;
en silencio, una dorada luz
borra el gris de las calles.

¡La perdiz canta,
la hierba crece…!
Nada de análisis.

Sin quererlo,
violenta es la cascada;
no hubo mala intención.

Mientras nadaba
en las aguas del lago
se resolvió el problema.

Te busqué,
al fin te encuentro,
dime, ¿cuándo has llegado?



11
REFLEJOS  

Desvaídas,
bostezan mis palabras;
es hora de dormir.

Llegan lejanos ecos
de heridas que no cierran,
¡ay, dolores del mundo!

Después de conocerlos,
sólo sombra en el cielo,
desnudez en la tierra.

En el monte, la lluvia;
en la mañana, niebla.
¿Quién remonta las olas?

Alumbrando un deseo,
a la sombra me tiendo
de
gigantes secuoyas.

Desde sombrío lago,
ancestrales imágenes
desdibujan mi alma.

Para abrir la gran puerta
necesaria es la fuerza
de espectrales ejércitos.

¿Quién podrá dominarlos?
Alumbra oscuros sueños
el vientre de las aguas.



12
HOJAS DE OTOÑO  

¡Nadie en el camino;
el río, muy crecido…!
Larga será la noche.

Cantándole a la vida,
bajando las montañas,
las aguas rumorean.

Las manos sobre el pecho,
siento mi corazón,
dime, amigo, ¿qué piensas?

Sigamos adelante, no dejes
que tu alma se convierta
en una piel vacía.

Aquello que perdí
lo he vuelto a recobrar
al cabo de los años.

Chisporrotean las brasas
de antiguas ansiedades, montañas
de ceniza adormecen mis sueños.

Callado, se alza,
entre solemnes nubes,
un viejo monasterio.

Sus cúpulas me cuentan
pasadas primaveras,
no quise hacerles caso.



13
NIEBLA

Avanzo entre la niebla;
mientras medito,
intento sonreír.

¿Qué clase de hombre soy?
Bajo la cabeza,
me hago mil preguntas.

Cuando me enfrento
a la verdad, no sé
exactamente qué decir…

Contemplando los cielos,
desde mi terraza,
siento que es suficiente.

Esperanza en mis ojos;
en los brazos del viento
se estremecen las calles.

¡Ay, las risas del mundo,
deja que se burlen
todo cuanto quieran!

Sería torpe
responder a sus befas, ¡ni
por mil onzas de oro!

La brisa es refrescante;
embriagadoras lunas
se adueñan de mi alma.



14
A LA DERIVA

¡A la deriva,
enraizado en la noche, atado
a la luz de insomnes lunas…!

Altivas olas
alientan mi alma,
impulsan mi espíritu.

Tras arduo caminar,
el agua
borró mi rastro.

Ajeno a todo,
libré mi mente
de vanos pensamientos.

Rodeado de fantasmales
presencias, sólo me satisface
lo que desconozco.

Al principio la escarcha,
en el medio la llama
y, al final…

Por las huellas que dejo
tras de mí, el mundo
podrá conocerme.

Rumiando soledad, mi
entendimiento, vagando hacia la nada,
no comprende por qué el mundo es así.



15
APARIENCIAS

Sagrados resplandores
iluminan el cosmos, una
sola verdad mi espíritu anima.

Aunque por un instante
cada cosa es un alma,
todo habita en lo único.

Para quien traspasó la puerta
luces y sombras son lo mismo,
igual es la quietud y el movimiento.

Vana es la erudición
si no penetra el alma de las cosas,
lo esencial nunca muere.

Marcho a lomos de un pesado buey,
¡con qué paciencia surca los caminos!
En lo alto del puente, un paso fronterizo.

Viendo pasar el agua
contemplo lo que es y me olvido
de mis viejas preocupaciones.

Ni júbilo ni aflicción,
con las manos vacías
abrí todas las puertas.

Diabólicos hechizos
orientaron mis pasos,
divina algarabía.













 






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