jueves, 5 de enero de 2017

PÁJAROS DE OTOÑO

1
SOBRE LA ARENA

Tarde de playa.
Aburrido en la arena.
¡Olvidé el libro…!

Cae la noche.
Vuelvo a casa, hace fresco…
Todo en silencio.



INVIERNO

¡El vapor de la sopa,
turbio vaho en los cristales,
sopla el viento enredando
la gris madeja del día!

¡Sobre la hoguera
crepitan las castañas,
bajo la intensa lluvia
mis pasos titubean!

¡Entre la densa niebla,
tintinean las esquilas
de mis últimos versos…!

El tiempo, congelado,
se detiene
ante el frío corazón
-¡ah, inclemente latir!-
de este impasible invierno.



3
NOCHE DE PRIMAVERA 

Noche de primavera;
bulliciosas luciérnagas
-misteriosos colores-
iluminan las aguas.
El musgo, tembloroso,
repta sobre las rocas
en las que, soñoliento,
descansa el caminante.
¡Se escuchan, a lo lejos,
los pasos del estío!
Con paciencia, la araña,
bajo el azul del cielo,
con líricos insomnios
va hilando mi destino.
La luna y las estrellas
compiten en belleza.
¡Dulce noche de mayo,
azules buganvillas,
olor a madreselva!


4
SIESTA

El sol,
desde un lejano oriente,
vino a besar el bosque;
brilla el rocío. En el pinar,
mariposas azules
y blancas se persiguen.
Esquivas amapolas,
como rojas guirnaldas
que aromasen mis sienes
-¿timidez calculada?-,
a mis ojos se ofrecen.
Bajo esta luz sagrada
los muertos resucitan;
se despiertan las flores
oyendo, en la ribera,
el trinar de los pájaros.
Lento, el ritmo del otoño
a contemplar me invita
las indelebles huellas que,
en mi transido pecho, dejó la vida.
¡Me abrazo a mi destino…!
En el tranquilo río, interrumpiendo
mi caprichosa siesta,
veo saltar a las truchas.


5
PAISAJE BLANCO

¡Nieve sobre los olmos…!
Ya vislumbro las luces
de la pequeña aldea.
Hostigando a los hombres,
un látigo de frío
en las manos del viento;
martirizan mis huesos
glaciales dentelladas.
¡Tras una densa niebla
mis palabras se pierden...!
Abandono mi barca;
sin prisas, me detengo
al calor de una hoguera.
¡Ah, soledad del alma,
utópicas praderas!


6
FIORDO

Desde la soledad
de las nevadas cimas,
la mañana se abre.
Alzan su vuelo,
con las primeras luces,
dos erráticos pájaros.
Al pie de las montañas,
cual silenciosos peces,
el beso de las olas;
¡cómo brillan sus aguas…!
Sobre suaves colinas,
fantástico capricho,
el color de una aldea.
¡Nubes sobre el azul,
bostezar de cascadas,
silencio, infinitud,
verdes praderas, sabor
a eternidad…!
¡Oh, lúcida embriaguez,
introspectiva calma!


7
EL MENDIGO

Tarde de invierno;
sobre umbrío portal duerme,
lo arrulla el leve
rumor de la lluvia.
En sus roídos zapatos
dejaron hondos surcos
pasadas primaveras.
Ajado, el gris
de sus mojados cabellos
compite con los charcos de la calle.
¡Las huellas de un aciago
destino caminan por sus sienes…!
Memorias del pasado
-¡ausencias de futuro!-
dieron a luz la decrépita vorágine
de esta horrible pesadilla.
En oscura plazuela
-brillo de impermeables-
juegan traviesos niños.
Se acercan muy despacio,
algo desconfiados,
para verlo más cerca.
Un flaco perro,
mostrando sus colmillos,
desafiante les ladra: “¡es mi dueño!”.
Y se alejan riendo…,
¡me siento triste!



8
RECUERDOS

¡De cristalino manantial bebía
nacido a la sombra de otoñales hojas!
¡Al ritmo
de sus versos,
se ondulaban las aguas!
¡Alrededor de su cesta
de caña,
volaban blancas mariposas!
¡Subía
y subía, angelical cometa,
hasta alcanzar el infinito!
¡Agobiada
por cotidianos quehaceres
y abrumada por el tremendo anhelo
de ser poeta, dejé de verla…!
¡No importa, sé que algún día,
una radiante mañana de primavera,
abrirá sus cálidas alas y, meciéndolas
tan suavemente como sólo ella sabe,
vislumbrará desconocidos rumbos,
retornará a su pluma,
 
y volverán de nuevo a florecer los páramos!



9
PRIMAVERA

¡Llegó la primavera,
busco mi sombra!
Sobre la blanca arena
las caracolas duermen;
cantan las olas.
¡Cielo azul,
sinfónica fiesta…!
Entre los pinos,
rosada luciérnaga,
se despereza el alba.
¡Y sé que no estoy solo!
La vida es mi compañera.



10
ATARDECER

Anochece,
pasan nubes violetas.

Bajo un puente 
de oscuros anhelos, 
un río de vino 
dobla, muy lentamente, 
amorosos recodos 
de silvestres cañas. 
Crepúsculo de otoño, 
la tarde se deshace; 
primera estrella. 
Loto en flor, 
melancólica luna 
viaja entre las nubes; 
roja rosa, el ocaso 
perfuma el horizonte. 
Dos luceros… 
¡Ya se abrieron los ojos  
de mi alma!


11
NOCHE DE ESTÍO

¡Blancas margaritas,
divinas estrellas…!
Sobre la mesa, una fuente
de rojas fresas.
Ante mis ojos corretean
insolentes hormigas,
¡hormigas de jardín que pretenden
invadir mi paraíso…!
Desde lejanas tierras,
embriagador perfume
de inocentes rosas.
¡Inquieta está mi alma,
incierto cosquilleo
mi espalda recorre!
Viejo ciprés,
¿conocen tus raíces
el centro de la tierra?
¡Bostezan las estrellas,
duermen las mariposas,
los luceros ríen…!
Lejana luz
calma mis ansias.



12
VUELO

Consuelan mi alma
bulliciosos faunos;
ardientes amapolas
el ocaso perfuman.
Junto a un racimo de negras uvas,
como infernales sátiros, ejércitos
de moscas ronronean.
¡Vuela el tiempo,
hondos suspiros vienen
desde lejanas montañas;
a la dulce sonrisa
del claro de luna
se iluminan mis sueños…!
Un solitario pájaro,
posándose en el muro,
repite viejos trinos
que lleva en su memoria.
¡Arde el alma del bosque;
nacaradas estrellas
me gritan su desvelo!
Acompañando mi sorbo de té,
pasa, raudo, un halcón peregrino,
¡cómo impulsa su aguerrido vuelo
la fresca brisa del oeste!



13 
INVOCACIÓN

Aterido
está el árbol, cayó
su última hoja.

Huele la tarde
a esquivos azahares;
ligera brisa.

¡Iridiscentes mundos,
transmundanos espejos,
sagrados sortilegios,
equivocados rumbos!



14
DÍA GRIS

Los árboles se asoman
a la nada.

¡Llovizna, cielo gris,
húmedas calles!

¡Ya pasó el tiempo
para mi esquiva alma!

Se perdieron sus alas
en borrascosos aires.



15
CAMINO

Largo el camino;
en mitad del sendero,
afiladas piedras.

Al compás de hondas nieblas
-mi corazón latiendo-
respiro hondos momentos
que entre mis manos tuve.

Por los desiertos campos,
para llenar mi cántaro,
busqué vírgenes aguas.
Recorriendo la tierra
-con vano desenfreno-
¡no pude echar raíces…!

¡Nunca hablé por hablar!
Bajo el sol de la tarde,
desganado y contrito,
desde el tranquilo estanque,
con su osado graznar,
desvergonzados ánades
se ríen de mi destino.



16
PRIMERAS FLORES

¡Como afilados dardos,
en mi pecho clavadas
aquellas primeras flores!
¡Tras las rejas del patio,
amante, la esperaba!
¡Noche sin luna, lluvia
de abril…!
Por los callados campos,
azules mariposas.
Lirios de agua,
en el silencio
de la pura madrugada,
se abrían al descarnado
beso, humilde, del ingenuo rocío.
¡Por la puerta entreabierta
una canción me hablaba…!
Soledad de azahares;
entre las verdes ramas
de la oscura laguna,

pasos de hondas arañas.
Imperio de las sombras,
mundo de escalofríos;
sobre las flores lilas,
un brillo de luciérnagas.
¡Frondosas madreselvas
en el centro de mi alma…!
Amor de primavera,
emociones nostálgicas.



17
NOCHE ABSOLUTA

¡Junto a un viejo castillo
me sorprendió la noche…!
Rompiendo su solemne promesa,
el déspota caudillo de la infernal fortaleza,
sostenida por recios pilares,
hizo sonar feroces truenos,
relampaguear aguerridos rayos…
¡Al poco tiempo,
volvió la paz al inclemente cielo;
empapada, la tierra
rezumaba fresca lluvia!
Entre espinosas zarzas
se abrían osadas flores;
dubitativas, se alzaban
mis leves ilusiones…

Implacables espíritus
deseaban que mi decrépito
mundo se viniera abajo;
desoídas mis súplicas,
fantasmagóricas risas a luz
dieron una cruel oscuridad.

Despiadado ejército
de taimados murciélagos
invadió la lóbrega cueva
en que mi alma, ajena
al transcurrir del tiempo,
desde siempre se hacía
-subliminal latencia- las mismas,
obsesivas e irresolubles preguntas.



18
VIDA

Los juegos,
los estudios,
conocer a un amigo.

La novia,
la mujer,
los hijos,
el trabajo.

¡Viajar a lejanos países
para escapar de la rutina…!

Todo sucede conforme a lo esperado
-la flor de una sonrisa-;
nada extraordinario.



19
DEVENIR

Suena el despertador. Un frugal desayuno.
Ordenador, poesía, virtuales amigos.
Hacer la cama; de paseo, respirar un poco.

Un opíparo almuerzo, la dulce siesta,
algo de tele, partida de ajedrez, oír
buena música...

Tras preparar la cena, con el pijama puesto,
de nuevo ante la tele… Luego, a la cama
con un libro en las manos; recordando las vivas
emociones del día, caigo en el sueño.


20
DESPERTAR

¡Día luminoso…!
Junto al viejo pozo,
ramilletes de flores.
¡Alba de primavera,
principio y fin
de mis tenaces sueños!
Sobre el verde del musgo,
amarillas mimosas
junto a paredes albas.
Cuando caiga la noche,
al abrigo del sauce,
despertará una voz rasgada,
temblorosa, anhelante,
que, enamorada del mañana,
escapará de la lóbrega cárcel
en que yace al capricho
de un díscolo poeta.


21
SU NOMBRE
 

En la tarde de otoño,
impulsado por extraños vientos,
camino a la deriva.
Llenas están mis botas
del polvo del camino,
¡presiento mil peligros!
Todo el peso del mundo
en las aguas de un río
que fluye, sinuoso,
en torno a mi cabaña.
Claras son las orillas
en que mis sueños duermen;
mis ojos se defienden
de las burlas del mundo.
¡Me acuerdo de sus ojos!
Su cintura tenía
perfumes de jazmines;
en el silvestre tronco
de un solitario pino
grabé su nombre.
Al leerlo,
mi rostro se ilumina,
¡y danzo ante la vida
olvidando mi agónico destino!



22
TIEMPOS DE PACTO

Para mi corazón
no existen enemigos.
Recorriendo solitarios caminos
levanto nubes de irreverente polvo.
En la penumbra
me asomo a la ventana;
lento, discurre el mundo.
¡Un murmullo de flores…!
¡A la luz del crepúsculo
reflejos de coral…!
Perdido en la distancia,
el canto de unos pájaros.
La araña se ha adueñado
del viejo aljibe seco.
Trepan las buganvillas;
¡ni el viento trae remedios
para mis grandes males!
Pacientes, las estrellas,
con persuasiva voz,
hacen vibrar los muros
rosados de mi casa.
¡Lejano, llega el sonoro
eco de unos inquietos pasos…!
La lluvia de unos besos,
el temblor de un abrazo.


23
AL ALBA

Olor a huerto;
las flores del jazmín
sobre los viejos surcos.
Mi corazón se alegra;
soñolientos luceros
sonríen entre las sombras.
¡Qué fragancia en el aire,
la mañana bosteza!
En el viento, mis lágrimas
sobrevuelan las sendas.
¡Apuro el desayuno,
repongo fuerzas…!
Un café bien caliente;
lentamente, se acerca el nuevo día
anunciando, con dulce algarabía,
un mañana borroso e indolente.


24
AL RASO

Cesó la lluvia,
un enjambre de estrellas
alumbra el firmamento.
A la luz de la luna,
el brillar de los charcos
es la puerta a otros mundos.
Un breve sorbo
de aguamiel es suficiente
para colmar el Gran Misterio.
Mi corazón descansa;
¡ni una nube en el cielo!


25
AL PASO DE LA LLUVIA

El prado se ha cubierto
de flores amarillas;
se refleja en los charcos
el mirar de unos ciervos.
¡Bajo otoñales vientos,
por abruptas colinas
serpentean las culebras!
¡Poderosas raíces,
sombra oscura del fresno!
En la agreste marisma,
vigilantes, las garzas
a los peces acechan.
Todo el polvo de mi corazón
se llevaron las aguas.
¡Ya se enciende el carbón
de la noche…!
El temblor de una piel,
mis ojos arden.

26
TORMENTA

¡Sobre la tierra,
una mágica estela…!
El caracol avanza,
tormenta de septiembre.
¡Sobre los campos secos
montañas de granizo…!
De hojas secas se cubre
el alma de la tierra;
a una selva de olores
mi corazón se abre.
¡Qué extraña luz
ilumina el paisaje…!
Las fuerzas de otros mundos
sus poderes proclaman.
¡Rachas de airado frío,
fugaz relámpago,
un viejo roble
partido por el rayo…!
La tierra gime,
intrépido silencio.
Aterradores ecos;
cada vez más lejana,
se oye la voz del trueno.



27
EL REGRESO

¡A la sombra del roble,
toco mi flauta…!
Flores entre las piedras.

¡Ramillete de rosas
a los pies de la cruz…!
Un alto en el camino.

¡Almendro florecido,
primavera en mis ojos,
tirando van dos bueyes
de la lenta carreta…!
Flores y cánticos.

¡Gusanos de jardín,
alimento de mirlos!
Mientras caía la tarde
se alejaron las nubes.

Sombras cubren el valle,
brilla el sol en las cimas.
¡Lejano, el horizonte
anuncia nuevas lluvias…!
Regreso del trabajo.



28
LAS JÓVENES

¡Hermoso atardecer,
primaveral crepúsculo!

En sus divinas manos,
un cestillo de flores.

Por el camino,
iluminadas jóvenes
ríen; trinan las aves.

¡Cómo modula el viento
sus mágicas palabras…!
Su semblante es feliz.



29
EN LA CASCADA

El sonido del agua
rompe el silencio.
¡Al pie de la montaña,
sombra de un árbol!
Entre rayos y truenos
busco un tesoro.
¡El viento
me renueva…!
Musgo esmeralda.



30
A UNOS OJOS  

¡Largo verano,
queman las piedras,
mi corazón madura!

¡El sol
curte mi alma…!
Sombras del bosque.

¡Ciego huracán
silbando entre mis huesos!
Giran, lentos, mis días
en torno a su mirada.



31
EVANESCENCIAS

Grita la noche,
el viento y la mar
entremezclan sus ritmos.
Bajo la luna, azul,
pasan veloces nubes.
¿Qué heladora llama
alumbra mi oscuridad?
Cada estrella, una puerta.
¡Indicadme el camino,
oh númenes sagrados,
para llegar hasta ellas!
En las aguas del río
mis dudas se reflejan.
¡Nido de dulces sombras…!
Los espectros despiertan.



32
EL TEMPLO 

Tras los muros
del templo,
un murmullo
de rezos.

¡Adormecidas sombras
cubren los altos picos,
exuberantes cimas
quieren tocar el cielo…!

¡Suspira mi alma
flotando entre la niebla,
acarician mi rostro
ingobernables vientos…!

Sobre tranquilas aguas
se abre una flor de loto.
Sacra canción del cosmos,
ingravidez de un hada.



33
PRIMORES

Agua de pozo.
¡Vencida por el sol,
huyó la niebla…!
Hermosa flor
del melocotonero…
Temblor de unos cabellos,
rubor de primavera.



34
VAGABUNDO

Noche fría;
mi espíritu tirita
buscando abrigo.
En el bosque, nostálgica,
la canción de la lluvia.
Galopa el viento;
por el río, atraídas
por melancólicas lunas,
atraviesan fantasmales sombras
el inquieto regazo de mis brumas.



35 
AL RITMO DE UNAS ALAS

Audaces son las olas
que mecen mis delirios.
En agreste torrente,
a la luz de la luna,
entre suaves ondas,
mis plateados cabellos
se funden con las aguas.
¡Abrazo lo que amo,
mi corazón en sombras!
Mágicos rayos
a través de las nubes;
leve rumor de alas,
el fin está más cerca.


36 
EN LA ORILLA

A incienso huelen
los cabellos del viento;
entre los tamarindos
temblor de mariposas.

Lozanas flores
de líricos almendros
-ulular de lechuzas-
perfuman mis auroras.

Un extranjero soy
en tierras de cerezos,
de osados danzarines,
de insolentes rapsodas.

Acaricia mis labios
la orilla de los tiempos;
las estrellas mi norte,
el cielo mi corona.



37
PANORAMA

¡Cesó la lluvia,
camino entre las flores…!
Abril equívoco.

¡Vuelvo a casa,
llamas en el poniente…!
Nieves perpetuas.

¡Última estrella,
me espera un largo día…!
Lívidas lunas.

¡No siento nada,
las luces de las boyas…!
Sal en mis ojos.

¡Tan calmo, el mar
parece una pradera…!
Tarde de invierno.  



38
TRANSPARENCIAS

Alba de invierno,
el humo del café,
viento del norte.

Yo soy el último
de todos los viajeros;
lejanas huellas.

¡En mi alforja, luchando,
los ecos del camino…!
Vientos contrarios.

Frágiles alas,
el cielo se ha cubierto,
mañana fría.

Entre la bruma,
el eco del rocío;
rumor de hadas.



39
AURORA

En el bosque oscurece,
el viento sopla,
huellas de lobos.

Sobre la nieve
avanza mi trineo;
la noche es fresca.

Tortuosos senderos
dibujan su zigzag;
húmedos valles.

Pájaros negros
saltan entre las flores,
junto al camino.

Trinan los pájaros,
la aurora se despierta;
dulces bostezos.

40
NUEVA LUZ 

En la mañana,
frescas gotas de rocío
besan mis áridos desiertos.


Entre la niebla,
escucho los suspiros
de un árbol fantasma.


Devoradoras llamas
me alumbran el camino;
¡atrás, densas tinieblas!


Busco una nueva luz que alumbre
las aterradoras sombras gestadas
en el gélido vientre de mi invierno.








 






 





 


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