viernes, 17 de febrero de 2017

VERSOS PERDIDOS

1
DEVENIR

¡En la distancia  brilla,
desconozco su nombre…!
Eternidad marchita.

De lo oscuro nació,
centelleante luz
atravesó los cielos.

¡Llegó volando,
pasó la mariposa…!
Embriaguez de un viaje.

Vagando por la tierra,
recorriendo caminos,
pregunté por la esencia.

Confundida, mi alma
no supo oír el dulce ritmo
que da vida al misterio.

Profundo es el enigma,
los demonios se esconden
tras gigantes murallas.

El color de la tarde,
apoteosis final,
todo grito es malvado.

¡La bondad es tan tímida…!
Vacías, las horas pasan; caen
las hojas colmando la nada.


2
EN CALMA

Un extraño sonido
llegó desde lo alto,
después, un breve tono.

Una vez nace un hombre
no tiene más remedio que
presentarse a sus iguales

y, aunque en su alforja no haya nada, si
su voluntad es firme, caminando,
suspirando, realizará la obra.

Leve, a nada se aferra,
como el viento va
y viene.

Frondoso árbol,
carga con su sombra; en su pecho
torrentosos deseos hace tiempo

que duermen, su ambición
olvidó el persistente crujir
de unos frágiles huesos.

¡Ante él, corazones
ahogados en mares de codicia,
ojos que ya perdieron el sueño!

Fluye el conocimiento
hacia océanos en calma,
sobre el poblado llueve.



3
LEVEDAD

Lanzándome al abismo
busco el divino origen
de una conciencia alerta.

Flotando en el vacío
se alejan mis palabras
en pos de lo esencial.

Entre el cielo y la tierra,
arrullan mis oídos
sones de agrestes flautas.

¡Qué paz en las montañas,
cuán suaves sus aristas,
qué moderado el brillo!

Cósmicas radiaciones,
llegando hasta mi alma,
anegan mis raíces.

Horizontes de arena,
desesperados soles,
inmenso mar de lodo.

Las llamas que se encienden
sobre el lecho del río
anuncian nuevos rumbos.

Interminables días,
mis brazos se contienen
ante el peso del mundo.


4
ENCUENTRO

Distraído, meditabundo
lo encontré, yacía
bajo resplandecientes cielos.

En la paz de la tarde,
de su llegada al mundo,
pausadamente, hablamos.

Tan lleno de sentido,
en aquel paradisíaco lugar
construir quise mi tranquila morada.

¡Cómo corría el agua; tranquila, sin conflictos,
arrastraba, en su transparente seno,
mis sombríos pensamientos!

Sencilla, su verdad
el canto del arroyo
intentó revelarme.

¡Qué difícil la obra!,
¿y cómo conseguir
dotarla de sentido?

Una inmensa lealtad
manaba del corazón
salvaje de los bosques.

Colmado de oro
y rojas pedrerías, el otoño
besaba el alma de la tierra.



5
BROTES  

Vuela mi alma hacia el sol
del espíritu con la inocencia
de un recién nacido.

Disfrutando
de los límpidos aires
se adentra en su pureza.

De tan lejano reino
sólo el conocimiento
puede cruzar las puertas.

Riqueza, distinción, arrogancia,
ruina…, el porqué de unos pasos
sólo lo sabe el cielo.

Un despiadado rayo
ha herido el viejo tronco;
las hojas

del jardín inundaron
mi alborotada estancia,
¡presiento mi destino!

Fresco barro moldea
fantasmales presencias,
se acallan mis heridas.

La voluntad produce,
mis ansias multiplican, así late
el enorme corazón de la vida.



6
UN NUEVO DÍA  

Tras la cerrada puerta
de mi oscura alcoba,
aguarda el mundo.

Amanece,
me armo de valor
y el lecho abandono.

El ojo busca su senda,
el bosque muestra sus tonos,
mis sentidos se abren…

En mi viejo corazón cantan
esquivos pájaros, sus alegres
canciones guían mi loca conducta.

De prolíficas ramas
cuelgan sabrosos frutos,
ya mis labios he abierto.

Mi paladar tiene prisa:
¡venid pronto,
jugosas setas de otoño,

reveladme el secreto,
descorred las cortinas
que ensombrecen mis montes!

Bocanadas de mar
alumbran nuevas luces,
fuego en el horizonte.


7
BRUMAS

Tras intensa nevada
me olvidé de aquel sol
que, soberbio, abrasaba.


Nació la luz viniendo
a iluminar la niebla
desde el fondo de mi alma.


Hacen temblar mi espíritu
-diabólicos temblores-
inexorables garras.


Se estremecen las ramas,
sobre mis hombros llueve;
a lomos de mi espalda


una loca existencia
-nebulosos comienzos-
fue agitando mi savia.


La tarde languidece,
cruzo un puente que lleva
a distantes moradas.


De inexpugnables costas,
ha de varar mi vida
en indómitas aguas.


Hilan sus apariencias
profundas, misteriosas
fuerzas extrañas.
 

8
CAMPOS EN FLOR  

Fundido el hielo
se ha mojado mi túnica,
campos en flor.

De las montañas vienen,
por el tranquilo valle
corren límpidas aguas.

Lo turbio,
¡un remolino
que nunca para!

Colmados
mis sentidos,
estoy saciado.

El vacío
del desierto, ondas
en plenitud.

Los ecos de la dicha
me confirman el cambio,
sones de eternidad.

Carga el sabio
con su pesado fardo
de serena ignorancia.

Regreso a mi raíz,
¡qué largo fue el camino!
Un océano de calma.



9
NUEVOS AIRES

Confusa primavera,
nublado entendimiento,
aires de tolerancia.

Vientos de impunidad,
torrentes de injusticia,
bocanadas de infierno.

Inquietos, mis sentidos
ven que lo permanente
no corre peligro.

Mi destino me habla,
yo lo escucho en silencio;
meditar las palabras

es vivir con prudencia,
pulir los sentimientos,
adecentar la casa.

Mis obras, mis asuntos
siguen su venerable curso;
respiro libertad.

Vislumbré otra moral,
abandoné el camino
de los viejos quehaceres.

Luz del conocimiento,
sordidez de la ira,
mi voluntad no cede.



10
TRINOS

Con férrea voluntad
busco el conocimiento,
me guían vagos trinos.

Anochece en el pueblo,
detrás de los visillos
vislumbro otra moral.

Entre tranquilas sombras,
como viejos deberes,
las rocas permanecen.

En dorados arcones
astutos malhechores
esconden sus asuntos.

Todo es vana apariencia,
duerme la agreste sencillez
abandonada en medio del camino.

El sol poniente
me prometía un quizás,
¿a qué esperar

si nada es diferente?
¡Terca ambición,
desalmado egoísmo!

Es la mentira un asfixiante
collar de almibarados
reflejos, la inocencia duerme.



11
AMNESIA

Al atardecer
todo es soledad,
rojo es el tiempo.

En el horizonte
se anuncia una fiesta;
sereno, me preparo

para el gran sacrificio.
Paisaje de otoño,
se alza un muro de macizas

piedras, de solemnes molduras;
me anuncian sus puertas que
está cerca mi anhelada patria…

A lo lejos diviso
los ojos de otros mundos;
¡ah, sueños de abundancia,

corazones confusos,
crepúsculo de locos,
inclementes disturbios!

Antojadizas fuerzas
socavando las costas,
soliviantando mares, permiten

que el rebelde esté ocioso,
¿qué hay de bueno en un mundo que 

olvidó lo más importante?


12
AMOROSO LLENAR

En un rincón
del cosmos,
la vida juega.

Renegando del caos
se formaron las cosas,
en espurios infiernos

-capricho de los tiempos-
se forjó una verdad
cuyos labios dan nombre

al alma de las cosas;
lo que a medias estaba
no pudo aguantar más.

¿Cómo llenar, ahora,
ese inmenso vacío…?
Gozando de sí misma,

pasa una mariposa dejándose
besar por el cálido aroma
de la flor del almendro.

Los humildes
con poco se conforman;
siguiendo los pasos

solícitos del mundo,
cantan los ruiseñores
y no se vanaglorian.



13
NEBULOSAS

Al paso de los días,
cual marchita caléndula,
se cierra mi discurso.

Desterrada del mundo
la paz de los antiguos,
nostalgias del origen

invaden mis principios,
melancólicas lágrimas
caen del cielo a la tierra.

Persiguiendo horizontes,
confundiendo los ritmos,
desenfrenados vientos,

señores de los bosques,
derribaron mis ansias,
confundieron mis sueños.

Ya probé aquel veneno
que, en ciegos alaridos,
pervirtiendo la vida

desintegró mi orbe.
¡Ay!, ¿qué sentido tienen
los pasados momentos?

Maquiavélicos sorbos
me prometen el éxtasis
lírico de imposibles avernos.



14
VIDA

Sobre la fe
paso de puntillas, me alejo,
me vuelvo a mirarla.

De tanto avanzar me
duelen las piernas,
arrastro los pies…

Iluminan los astros,
distraídamente,
los humanos anhelos.

¿Por qué darse importancia?
Altas, vuelan las águilas, casi
no mueven sus amplias alas.

Con la edad,
de los hombres se
adueña el buen sentido.

Silencio y soledad
son mis mejores amigos,
su voz es entrañable.

Perfectos e indistintos
son el cielo y la tierra,
la ciudad crece… Dentro del

mágico círculo no hay peligro,
firmes son los cimientos
que la vida sostienen.



15
UN ALTO EN EL CAMINO

Ya fenecieron los sagrados nombres,
se perdió el buen sentido, todo
supone descomunal esfuerzo.

Desde lo alto del puente
observo la salvaje grandeza
de un ignoto universo.

En la paz del paisaje
se encuentran hermanados
el buen cielo, la paciente tierra.

Me complacen
las luces de la tarde,
horizontes de oro.

Tras un pesado día,
descargo mi equipaje
y me tiendo en la hierba.

Sobre mi alma, pesada,
besándome con calma
caen, ligeras, las hojas.

El sol está muy rojo,
sin hacer aspavientos,
poco a poco, desciende.

¡Cuántas delicias
se ofrecen a mis ojos…!
Va oscureciendo. 


16
MIRADAS

¿Qué puedo hacer
sino atender a la ardorosa
llamada de la luna?

Espíritus oscuros
me atraen a la penumbra
de un dormido pozo.

Lenta, gira la tierra
tomándose la vida
muy a la ligera.

Tozuda, mi raíz
quiere adentrarse, más y más,
en las entrañas del mundo.

Huellas del caminante,
lágrimas del poeta,
versos del viento…

Pacientemente,
amontono las hojas
que me arrancó el otoño.

Como lazos naranjas,
las penas de mi alma
adornando el crepúsculo.

Miradas que se pierden,
amar sin ser amado,
nostalgias de la tarde.



17
PRIMAVERA

Por ondulantes campos
y fértiles trigales
danza la primavera.

Los viejos aldeanos
se afanan en sus cosas,
el alma se deshiela.

Con lucidez silvestre,
hegemónicas hadas
traspasan las fronteras

de un saber que va y viene;
la vida se abandona
a indolentes quimeras.

Imaginarias lunas,
bajo cálidas sábanas,
anhelantes esperan

el sanguíneo contacto
de irreverentes mundos;
ardientes melopeas

derraman sensuales
y encendidos capullos;
vendaval de pureza

tiñe de amor el mundo.
La voluntad es débil,
mis sueños tienen pulso.



18
ATRAPADO

En el ardiente estío
perdí mi dignidad,
tirita la humildad

en el mar de los justos.
Mi alma se transforma,
deviene un nuevo espíritu,

recogiendo las migas
que va dejando el sabio
pongo freno a mis ímpetus.

¡Adecuada la forma,
todo en justa medida,
paciencia, sobriedad!

Tras de mí viene el príncipe
de los muchos excesos,
lleva sobre sus hombros

una alforja de espantos.
En la techumbre, zarzas;
por la pared, espinas,

¡ya dejé de luchar,
ahora, apenas despierto,
busco honrosa salida!

Torrentes de miseria,
los placeres del mundo
mis ansias dulcifican.


19
DESPUÉS DE LA BATALLA

¡Vanas sombras,
presuntuosa jactancia,
aparatosa fuerza!

Poco a poco,
se calma el corazón
de la indómita fiesta.

Mi mejor arma,
una sonrisa, en adelante,
prescindiré de la violencia.

El latir de la vida,
entre agrestes montañas,
va alejando mis nieblas.

El alma de la nieve,
besada por el sol,
se derrama en pureza.

Trinos de un ruiseñor
me anuncian: “¡no estás solo!”,
aromas de cerezas.

Girando, eternamente,
los astros son dichosos
sin conocer la meta.

¡Insólita desdicha,
el bravo general a sus soldados
muertos contempla!



20
LO QUE LA FLOR ME DICE

Perfumes
de azahares y
naranjos en flor

aroman la dramática
soledad de la urbe.
En la mañana gris,

tremolando destinos,
retumban, sordamente,
los aullidos de un lobo.

¡Ay, fúnebres presagios
grazna insolente cuervo;
irónicos, audaces

horizontes de luto
se ofrecen a la lluvia,
avanza el funeral!

Tras los montes se aleja
el vencedor surcando
ríos de cobardes lágrimas.

Transformador el hálito
que habita en lo más simple;
el rezo de una flor

es la voz del espíritu
que al mundo se presenta
para guiar a los hombres.



21
EL BANQUETE

Escribe el mundo
sarcásticos poemas,
en el vientre del caos

mis azaradas manos
se adentran, un fuerte
temporal mi piel agrieta.

La vanidad y el mundo
no son buena pareja,
por los profundos valles

el estruendo de un río
mi espíritu renueva,
sigo viendo a inocentes

yacer en la cuneta;
turbadores presagios,
perspectivas inciertas.

Por pacíficos campos
aromadas esencias,
sobrevuelan los lagos

bucólicas libélulas,
en los serenos cielos
azules lunas vuelan.

¡Oh príncipes, oh reyes,
bien sé yo que jamás estaré
sentado a vuestra mesa!



22
INMENSIDAD

Implacable mar, en ti mora
la sabiduría eterna;
tu espíritu salvaje

alimenta gigantes olas
que hacen naufragar mis mejores
sueños. Frente a ti, poderoso,

un bravo acantilado defendido
por indómitas aves se alza…
¡Callad abstrusas bocas!,

¿para qué las palabras?, respetad
las agrestes presencias que,
arrastradas por implacables vientos,

dan a luz inhóspitas sombras.
Negras nubes conturban
mi alma impregnándolo todo

de celestes ausencias,
violentas tempestades
azaran mis anhelos conscientes

de que el mundo tiene su propia ley.
Mi voluntad se precipita
pendiente abajo, en cósmicos

temblores colapsan los requiebros
de incomprensibles músicas que inundan
mis oídos con su colérico exabrupto.



23
ATARDECIENDO

Sube mi espíritu
por montañas de paz,
las cúpulas de un templo

distraen mis ojos,
bellos recuerdos
endulzando mi alma.

Ya se apaga la tarde;
con los últimos rayos,
sobre las ocres hojas

avanzan mis pasos.
-¡Son escasas mis fuerzas!-,
suspira el sol de invierno.

Junto al flexible
borde del polvoriento
abismo, por ancestral

respeto -rigidez funeraria-
un viejo árbol se inclina
ante los claros cielos.

Suaves brisas meciendo humildes flores,
sin su alegre color el mundo sería invisible…
¿Y cómo sabría yo si me hallo

en la amable tierra
o en maléfico reino bajo el cetro
de perversas brujas?



24
RITUAL

Ya se incendió mi casa,
me quedé sin recursos,
todo un imperio

cargué en mi barca,
pero no supe atravesar el tupido
bosque de traicioneros juncos.

Por la noche camino,
linterna en mano siento que
la tormenta avanza.

Entre expectantes flores
mis mariposas vuelan;
bajo azaradas ramas

a disolutos dioses
descreídas cigarras
entonan nuevos himnos.

Veleidosos deseos
en hambrientas hogueras
consumieron mis ímpetus.

Presa del desconcierto
mi vida he entregado
a sensuales ritos,

a frenéticas danzas…,
contubernio de soles
eclipsaron mi alma.


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