martes, 11 de abril de 2017

GOLONDRINAS

1
NUEVOS BROTES  

Algodonosas nubes
dando sombra a mi vida
parecen mis propósitos.

Amor en el estanque
-la moral duerme-
juega con la justicia.

Agita, estremecida,
sus brazos una ardorosa
fe, parece un junco seco.

Se mustió la amistad
entre los ramilletes
de virtuosas camelias.

Seguir la voz
que habló desde el comienzo,
¡ése es el buen camino!

Premeditar
es caminar sin rumbo,
torrentes de ilusiones

confunden mis sentidos.
Sobre el florido almendro
cantan los ruiseñores.

Llegó la primavera,
el árbol de los hombres,
por fin, dará sus frutos.


2
MARAVILLAS

Al hombre recto
el viento no lo dobla,
ni lo asusta su destino.

Maravillas lo aguardan,
de su vida la esencia
es fugitiva onda.

El amor echó flores,
¡y en cada brote nace
una nueva emoción…!

Tras imposibles rizos
se ocultaron los dioses
que sostenían mis piedras,

en el valle se escucha
la voz de un nuevo rey,
cabalgando los cielos

con pepitas de oro
reviste los cimientos
que mi mundo sostienen.

Crepitar de hojarasca,
bostezos de ilusiones,
se despide el invierno

con un trinar de nubes;
fuego en los corazones,
arrebolar de tules.



3
GOLONDRINAS

Tiembla la tierra,
estalla el cielo, se manifiesta
el poder de los dioses.

Duerme la piedra,
mis raíces despiertan, la pureza
flotando en las aguas del lago.

Todo nace del alma
de un humilde labriego;
en la base, lo más elevado.

Torrentes de palabras
horadando la piedra,
entre amorosos pinos

la luna brilla, despidiendo
al invierno, sentado en su frío trono,
de tristeza se embriaga

un nostálgico bardo.
¡Qué complejas las partes,
y qué sencillo el todo…!

Del tallo más humilde
se enamoró la luna,
¿no es justo que así sea?

Entre los girasoles
vuelan las golondrinas,
amor de primavera.



4
LATIDOS

En las aguas del río
flota un rayo de luna; dejándome
llevar por el viento

busco una luz
que colme mis sentidos;
aferrada a las órbitas

celestes gira la eternidad;
ríen traviesas hadas, nada saben
de humanos dolores.

Tarde de invierno,
con la fina llovizna
se apaciguan mis dudas.

Entre la niebla escucho
las voces de las gentes.
¡No por mucho leerte,

vida mía, me revelas
tu secreto sentido!
Nada progresa,

nada regresa;
imposibles suspiros,
desde un profundo abismo,

dan forma a lo absoluto;
la nieve sobre el valle,
anhelos de pureza.



5
VERGÜENZA

Cruzar el río
de la vergüenza,
con tan sólo una vez

parece suficiente.
Graznan los negros cuervos,
¿queda aún algo de sagrado?

Toda esencia es mutable,
humilde es la cabaña
en la que absorto escribo.

En un lecho
cubierto de hojas, extiendo
mis manos abrazado al misterio.

Sobre el viejo laúd
cae un rayo de luna,
mis proyectos avanzan.

Con florecidas ramas
un puente he construido
sobre ciegos jardines donde sueñan

harapientos mendigos
ofreciendo sus brazos
al rigor de la escarcha.

Sus anhelos me hablaban,
les dejé unas monedas,
besa la luna el agua.



6
TIERRA PROHIBIDA

Densa niebla
envuelve mis sentidos, el invierno
y yo somos uno,

con el sol
seríamos dos, ¡cuando salga
el amor seremos tres…! Llevo

a cuestas todo lo oscuro,
¡qué débil es la luz
de la verdad!

Hasta la tierra
baja la armonía.
Habla el hombre,

le responde el triste eco
de una infinita soledad.
Mariposa, ¿eres huérfana?,

montaña, ¿eres mi amiga?
Un mendigo me siento
muy lejos de mi pueblo.

La vida, distraída,
ha dictado sentencia,
todo llega a su fin,

es la meta el punto
de partida, ensoñadora luz,
tierra prohibida.



7
SATURNALES

¡Con qué fuerza
grita el mar!, ¿será su voz
mi punto de partida?

En negras nubes
se gestan mis poemas,
¡ah, qué fragorosas luces!

Flexible es el alma
de la tierra, vuela, ligera,
como una hoja de otoño.

Ardiente, mi azada
va dejando en los surcos
sus profundas heridas.

Hacia la nada avanzo
bajo la niebla de la tarde;
por el duro camino

descomunales fuerzas
impulsan mis palabras; ser
o poseer, ¿qué vale más…?

Pierde el que se va,
gana quien permanece
escuchando esa dulce balada

nacida en el misterio
de saturnales
y embriagadores gozos.



8
HOJAS DE OTOÑO

Es inútil apegarse a las cosas,
todo se aleja, como
las hojas en otoño.


Voluptuosos presentimientos
me anticipan el intenso
sabor de una noche


de estío. ¡Qué desgracia
esta helada, grave peligro
corren las peonías,


tiemblan los jazmines
ante el dios de los vientos!
Grave asceta,


medita el caracol,
¡qué humildad
en sus hechos!


Torpemente, zigzaguea
mi destino; rectitud,
anhelado talento. Extraño


efecto causa la plenitud
cuando se aloja en el corazón
de los hombres. La estupidez


me azota de una vana oratoria;
decididos, mis pasos
se alejaron del mundo.


9

GORRIONES

Saltan los gorriones,
la vida
es movimiento.

¡Hace tanto calor…!
Se dan un fresco baño
entretejiendo

su alocado trinar
con el velado ritmo que
va marcando el tiempo.

Sobre sedientas tierras
abren sus leves alas,
corazones ingenuos.

El canto de la fuente
-que apaga de las guerras
el tembloroso estrépito-,

siempre tan convincente,
generoso regala
su mensaje sereno.

¡Son tantos mis achaques
-pienso yo-, tan graves mis defectos…!
Sé que he de contentarme

velando mi crepúsculo,
por más que abro mis ojos
no acierto a ver el mundo.



10
EL VIAJE

Dice adiós a los suyos;
se extasía contemplando,
entre rosadas brumas,

la luz del sol naciente.
Buscando nuevos cielos,
huyendo de estrechuras,

en su pequeña barca
emprenderá un viaje
hacia abismales rutas.

Tras níveos horizontes,
lejanas, las montañas
tienen trazas oscuras.

En el paisaje observa,
con ciega lucidez,
cómo crujen sus dudas

crepitando en un fuego
que embriaga sus sentidos
de obsesiones nocturnas.

Habla consigo mismo,
siente pasar los días,
sus anhelos fracturan

recónditas ausencias,
¡cómo tiemblan sus miembros…!
El amor es locura.

11

CARNAVAL

En los brazos del mundo,
envuelta en el paisaje,
duerme mi alma.

Las prisas quieren hechos,
de paciencia se nutren
del sabio las palabras.

Caprichosas presencias
mis caminos, desnudos,
cubrieron de hojarasca.

En fiel peregrinaje,
mil olas combatiendo,
a banales plegarias

mi corazón, abierto
de par en par, ya
entregó su esperanza.

Al latir de la brisa,
al arrullo del mar,
con el ritmo del agua,

oigo lejanas voces
cuya esencia es tranquila.
Envuelto en la dorada

luz de un claro atardecer,
carnavalescas músicas
disfrazan mi nostalgia.

12

LA ESTELA  

Vagando por el mundo voy
entre alegrías y pesares,
un tigre ha devorado

a la mitad de mi ejército.
En la oscura noche,
un tierno cervatillo,

a la luz de la luna,
avanza hacia el abismo;
ya se escucha el rumor

de la agreste cascada.
Entre afiladas garras,
en un fiero combate se derrama

la sangre por amarillos pastos.
El campo es un mosaico;
a la luz del otoño,

desde el agua una estela,
¡caprichos del espíritu!,
vino a rozar mis labios.

Mis sentidos se funden
con las sombras del bosque,
volando entre las hojas

el entorno moldean…
La voz de mi destino
es un grito a la ausencia.



13
CAMINOS

Quien vive en el amor
nunca corre peligro. Abre
su pico un pájaro cantor

junto a mi entornada puerta.
Queman mis labios invernales saetas;
ante mis ojos descomunales rocas

inician torpes giros
amenazando acabar con mis
escasas fuerzas. La verdad

se esconde en lo más ínfimo,
en lo pequeño está la senda;
con su violáceo manto

generosas glicinias
me ocultan los peligros.
Se agotan mis sentidos,

no encuentran la respuesta.
Sobre los campos,
las primeras nieves;

hilos de blanca espuma
sobre las verdes ondas.
En la más dura noche

recorro los caminos,
indómito, rebelde, tan solo
fiel a mis propias leyes.


14
BURLESCA

Llena el granero
la efigie del gran buda,
azafranadas vestimentas

al fondo de los tiempos,
rojas cerezas colman el viejo bol
que apoyo en mis rodillas.

Con afilada espada
corté la flor; pasan los días,
aún huelo su perfume.

Bebo los hielos del invierno,
me alimento del sol de la mañana,
nada de exuberancias.

Tan vívidas las voces
de mi madre, la medianoche,
y de mi padre, el frío…

Inocente, se abre
la dulce primavera;
generoso,

reparte el río sus aguas,
viento en los montes,
¡qué amable desgobierno!

Pisoteando las hierbas,
ignorando las rosas, ilusos
hombres se burlan de la vida.


15
INCENDIO

Un hombre, una mujer,
cuidando de su casa,
llevaban firme rumbo.

Blancas rosas,
perfumando la tarde,
adornaban sus muros.

Viejos robles,
puliendo los recuerdos,
cincelaban su mundo.

Pensamientos humanos,
burbujas en el agua.
¡Qué susto!,

sonando, una campana
-había fuego en el bosque-
convocaba a los súcubos.

¡Balaban los rebaños,
los críos pedían auxilio!
Chamuscados los surcos,

resquemados los árboles,
calcinados los huesos,
semblantes taciturnos.

Bajo violentas lunas
-confusión de criterios-
todo se volvió humo.


16
NARDOS

El afán de los días
da plenitud al mundo,
primavera en mi patio.

Mujer de suaves manos,
en la tarde se funden
el perfume y tus labios.

Ruiseñor, dulce amigo,
breves versos escribo
al ardor de tu canto.

¿Es la paz del imperio?
¡Todo parece en calma,
ya tus trinos callaron!

En el monte oscurece,
tras la faz de la luna
se perdieron mis pasos.

Locas sombras atadas
a magnéticas fuerzas,
mis sentidos turbados,

incongruente mi alma,
frívolas mis bondades…
Más allá de los nardos,

estrambóticas luces
encienden mis deseos,
¡todo es en vano!

17
INVIERNO

En el invierno,
luce el árbol
su esqueleto.


Tan clara,
parece la charca
una puerta al crepúsculo.


Corta mi boca
con el filo
de su espíritu.


Un pájaro,
trinando, confunde
mis pensamientos.


En el lago
se unen el agua
y el cielo.


Esa flor amarilla
cantándole al amor,
¡escuchad en silencio!


El sinsentido
de una voz, la frialdad
de las calles…


Vejez;
escasas las ganancias,
muchas pérdidas.


18
SEÑALES

Admirando tus plumas,
bello pavo real, ¿quién
piensa en la desgracia?


Contemplando la tierra,
hasta el más duro estío,
a veces, llora.


Estremeciendo el aire,
¿hacia dónde se alejan
las blancas grullas?


En estado de gracia
el caracol avanza…
¡con cuánto arte!


¡Hermano sol,
permite que el labriego
gobierne sus cosas!


Oscuros pensamientos,
como pesadas moscas,
se adentran en mis sueños.


El más sabio
del mundo está libre
de todo quehacer.


Hacia tierras prohibidas
ha emigrado mi espíritu,
¡ah, qué frescas sus aguas!


19
EL CABALLO

Todo el pueblo
cubierto de hojas
y, entre ellas, mi alma.


Meditaba en silencio
con mis ojos perdidos
en bosques de hojarasca.


¡La pureza del cielo
se la llevó un nublado!,
la luna me hace signos.


Extrañas son las leyes
que gobiernan mi vida,
golondrinas en fila


adornando el alambre;
innumerables gotas,
tras repentina lluvia,


caen del rojo tejado.
Por el estrecho valle
la sangre del poeta


se burla del ladrón.
Sobre sendas de fuego,
al sonar de sus cascos


-mayestático estrépito-,
el silencio del pueblo
rompe un negro caballo.


20
PENSAMIENTOS

Con sencillez
tañe la campana,
en el aire un deseo.


Inocencia en el árbol,
discreción en la flor,
transparencia en la noche.


Me declaro tu súbdito,
lunática princesa,
tu gobiernas mis hados.


¡Qué atrevimiento
en el vuelo de la mosca,
con qué osadía me reta!


Buscando mis orígenes
llegué al fin
de los tiempos.


¡Qué dicha en lo supremo,
vuela el arroz,
se consumó la boda,


me dicta el viento
sus vehementes órdenes!,
¿quién podría no acatarlas?


Blanca, se abre
la reina de la noche;
jazmín en flor.


21
EL CISNE

Jugando con las luces,
en la vieja aldehuela
vuelan secos rastrojos.


En la noche de estío,
al rumor de los grillos,
cual perfumadas flores


se entreabrieron mis sueños;
los jazmines exhalan
aromas de verdad.


Es hora de reír,
huele a limón maduro,
dejó el sabio una estela,


¿hacia dónde conduce?
Nadie sabe sus límites,
¡tan inmenso es el mundo!


Las espumas
del mar pusieron
freno a mis tierras.


¡Base firme,
raíz profunda,
intrépida existencia!


Un blanco cisne,
solitario capricho, navega
sobre ondas de nostalgia.


22
GARABATOS

Solitarios navíos
vagan por el océano,
nubes sobre el azul.


El corazón del mundo
palpita sus desvelos,
¡mis sueños cristalizan!


Toda la luz del día
en las notas de un trino;
por la inmensa llanura


errabundos espíritus
trastornando a los hombres
alimentan espasmos,


acrecientan dolores…
Al paso de las horas
los colores se mustian,


en los brazos del tiempo
mi vida se detiene.
La grandeza del orbe


está en la transparencia
de virginales lunas,
¡qué misterio en los surcos!


Llegó la primavera
y mi alma, desnuda,
pinta locos dibujos.


23
EL ARCO IRIS

Rodeado de quietud
camino entre la niebla;
humildad y servicio.


¿Con qué anhelada patria
fantasean mis sentidos?
En el vientre del mundo,


los desvelos de un hombre
cabalgan a lomos
de salvajes corceles.


Por las calles, luchando,
un torrente de voces
alumbra en mi razón


un infierno de gárgolas;
insolentes espíritus
en un carro de fuego,


deshojando las rosas,
se acercan disfrazados
de tiernas emociones.


Apoyado en un báculo,
mis desmayadas piernas
desandan los caminos.


Se apagan mis sentidos;
ante mí, de rodillas,
la luz de un arco iris.

 

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