domingo, 15 de mayo de 2011

ESTELAS DE INFINITO

1
El mundo, como un niño,
a unos obedece,
¡mientras le hace diabluras
a los otros!

2
Llora la tierra,
y, en seguida, ríe.

3
Enamorado de la rosa,
tan ardiente, el verano
la quemó con sus besos.

4
Se ocultó el sol;
el cielo
llora estrellas.

5
¡Qué fieles marchan, juntos,
el viento y la arena!

6
Donde acaba el mundo,
empiezan mis sueños.

7
Yo a ti no te conozco,
vida mía. ¿Y tú a mí…?

8
En silencio, la noche
trae la paz a mi corazón.

9
¿Qué dedos invisibles,
como brisa suave,
me acarician?

10
El cielo y yo, en silencio.
La vida, como el mar,
¡venga a hablar,
venga a hablar…!

11
¿Y tú creías,
pobre corazón mío,
que la vida también te amaba?

12
¡Nunca llega el sol
a tiempo de besar
a la noche!

13
Iba a caer en el amor…,
¡cuando una mano
lo sostuvo!

14
Si el mundo
parece estar quieto,
¿de qué la angustia?

15
Mece las hojas la suave brisa,
o las agita el viento huracanado;
así, mis sentimientos.

16
¿Quién soy yo,
sino una sombra
entre las sombras?

***