miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL TEMPLO DE LAS DOS LUNAS

1
CANCIÓN DE ESTÍO

En el estanque
se refleja la tarde.

Inflamado discurso
pronuncia el estío.

Parece la ardiente soflama
de un contrariado político.

Poco a poco,
el mitin se atempera;
las estrellas bailan.


2
AURORA

Todo lo vivo
está en el cielo.


Esconde el mar sagrados
y ancestrales misterios.


Azules mariposas, aleteando,
levantan suaves ondas.


¡Qué vivir tan sencillo…!
Amanece en la tierra.


3
A LA ESPERA

¿Dónde está el bosque
de la eterna noche?
¡Estiro el cuello,
pero no alcanzo a ver
tan lejano reino!
Limpio mis lentes,
mas las verdes hojas
no aparecen.
Desde la montaña
cae una blanca cascada
que rompe el silencio
eterno de los cielos.
Mi corazón anhela
agrestes emociones.
Esperando a que se abra
el misterioso cofre donde brillan
amorosas estrellas, mi alma, enajenada,
se entregó a la dulce pasión
de un extraño y singular abrazo.



4
ERROR

¡Otoño,
edad de oro…!
Hacia el mar
avanza la tarde,
las olas
le cuentan sus secretos.
A la dorada luz, el poeta
da nombre a las cosas;
caminando por estrechas sendas,
adivina la esencia del paisaje
y ve que, en este mundo,
se equivocan los hombres
cuando se creen, ¡ay!, los protagonistas.



5
NOCHE EN EL LAGO

La noche
es un inmenso bosque;
la vida…
¡una fugaz estela!
Arrecia el vendaval, las aguas
del lago se encrespan.
Sueña una pareja de solitarios
cisnes entre albinos rayos.
¿Tiñeron sus plumas
con hervores lunares…?
Suena un profundo gong;
a sus ecos, se calman las ondas.



6
EL TEMPLO

Sé de un templo
secreto, callado.
De sus cúpulas cuelgan
titilantes estrellas.
Tiene aromas
de purpúreas flores.
Lo custodian la amorosa luna,
la furtiva lluvia.
¿No percibes su luz,
no te embriaga su perfume?
Transparente es su puerta,
sugestivo su canto.
En su horizonte,
albores de tormenta, sal
de remotos mares.
¡Oh, purpúreo silencio,
cortinas que se abren!



7
MOMENTO ÍNTIMO

Se vistió el día
de transparente escarcha,
tirita el alba;
saturado está el mundo
de sensaciones mágicas, grita
el paisaje su abracadabra.

La luz
es una herida,
el pájaro
un poema,
los árboles, rapsodas
que tiemblan su condena.

¡Ay, en estas dulces horas,
con sus ardientes labios
me habla la vida
y me invita a danzar
acariciando su desnuda espalda!



8
DANDO A LUZ

Arrodillado el mundo
ante la blanca majestad
del soberbio plenilunio.

¡El mar quiere abrazarla,
pretende enamorarla
con el lúbrico juego
de sus salobres ondas…!

En la inmensidad de la noche,
la luna y el océano se amaron;
de su henchido vientre, nacerán nuevas
y palpitantes estrellas.



9
TIEMPO

Quiere el viento
doblegar al tiempo.
¡Pone toda su rabia
en la batalla!
Con él se alían las olas
del mar, los alocados giros
de la tierra…

Pero el tiempo
no duda.
¡Siempre adelante,
a través de los siete mares,
dejando en la espuma
sus monótonas huellas,
haciendo atrevidas piruetas,
a invencible timón aferrado
sin que sus manos tiemblen…!

Meditando,
caminando hacia un mundo
de inciertos soles, el poeta
intenta iluminar el oscuro túnel
de la vida con la ultramundana luz
de sus efímeros versos.



10
LADRÓN

Quise robarle su luz
a la inocente luna;
vagando entre los pinos,
buscaba el camino
hacia el infinito.
Mi ojos,
perdidos en la oscura noche,
miraban hacia cielo y esperaban
que se cumplieran mis profundos anhelos.
¡Así, así, apasionadamente,
latía el pulso de la vida!
Cual vivas llamas
ardían mis plegarias;
entre suaves cenizas,
una ligera brisa
mecía mis recuerdos.
¡Qué lentamente
pasaban los segundos!
Dentro de mí
diabólicas brumas,
¡y mi pluma atrapada en la sed
de un impuro deseo!


11
GESTACIÓN

En el más absoluto silencio,
un deslumbrante halo
de fértil inspiración.


Desde sagrados espacios,
hasta mi corazón
inquietos versos vienen.


Siempre girando, bulliciosas,
en azarosa rueda, cobra presencia
un enjambre de variopintas palabras


que, susurrando a mis
incrédulos oídos melodiosas,
extrañas canciones,


lloran el efímero presente,
evocan un nostálgico pasado
o siembran en el aire virginales


semillas de inciertas, brumosas,
quién sabe si prometedoras, puede que
inalcanzables, expectativas de futuro.


12
EN LA HORA ÚLTIMA

Mi corazón… ¡desnudo!
Con cálidos suspiros querría vestirlo;
pero, el poema de mi vida
ya lo escribieron versos
de infinita penumbra, rimas
de callados sentimientos, libres estrofas
que proyectan inquietantes sombras…
Soy hijo de la noche y, como ella,
siempre llego en la hora última.
Mis oídos,
al borde del abismo,
sienten el vértigo de una alegre campana
que, con su canto, llena
el horrible vacío
de las desiertas sendas.
Arde un dorado fuego
en el sagrado templo,
escucho el alboroto
de las hojas de otoño.
Las multitudes callan;
ensoñadoras brumas
alimentan mis sueños.
El crepitar del tiempo
diluye mis razones…
¡y vuelvo a ser un hombre
enamorado de la vida!



13
RITUAL

A la tierra
le hice mi ofrenda;
ramas de un viejo árbol
parecen mis brazos;
divina trascendencia,
el sol nace.

¡Compañera,
entra en mi silencioso templo;
deja que el fragoroso mundo
siga su camino, juntos,
al escondido valle volveremos
cuando caiga la tarde…!

Somnoliento está el bosque,
bostezan las tímidas flores,
alimentando los sueños del poeta
despiertan las estrellas…
El viento nunca duerme.



14
TRANSPARENCIA
De madrugada,
sobre el vientre del mar,
para infundirle vida,
dejó caer el sol
su encendida cabellera,
posó la estilizada luna
sus frías manos…
Sorprendida,
¡alzó el cuello la tierra por no perderse
tan portentoso milagro!



15
CONCIERTO 

Junto a la verdinegra charca,
dan su monótona clase
de canto indolentes ranas.
¡Absurda sinfonía
inspirada en el caos…!

Acabada la lección,
proseguirán, al albur
de volubles caprichos, su alocado
y errático viaje anhelando
sumergirse en nuevas aguas
donde entonar sus bucólicas arias
de apasionado amor.

Al calor de frías ondas,
renovados y estridentes trinos
teñirán nuestro espíritu
con inocentes trazos envolviéndonos,
a su romántico croar,
en misteriosos bosques preñados de infantil
e irreverente nostalgia.



16
PRODIGIO

Sentado en fresca sombra,
soñaba el hondo perfume
de agradecidas flores;
escuchaba el leve rumor
de lujuriosas frondas.
¡Nublaban su destino
tan densas nubes…!
Un viejo árbol parecía
ya sin apenas hojas,
implacables vientos
agitaban su alma.
Lejos quedaba aún
la época de las lluvias;
entre los lirios,
danzaban opresores,
violentos torbellinos…
Lentamente, cayó la noche;
brillaban las estrellas,
los árboles soñaban
y, en pródiga demencia,
las entrañas del mundo
-¡divina complacencia!-
compasivas, calmaron
las llagas de sus manos,
la sed de su impaciencia. 



17
PAISAJE

Por las desiertas calles
corretean fríos vientos;
se quiebran los ramajes,
el mundo palidece.
Entre la artera niebla,
ir y venir de faros.
¡Ya se acercan las nieves…!
La tarde
intenta sonreír.


18
HORIZONTE

Sobre fértiles surcos
edifiqué mi vida.
Torrentoso arroyuelo,
irrigando mi almohada,
avivó el pulso de mis sueños.
El sol está cayendo,
acompañan sus pasos
nostálgicas presencias.
A la luz de la tarde,
allá, en el horizonte,
brillan sagrados bronces.
¡La inmensidad del agua,
la fuerza de las rocas,
el beso de los cielos…!
Crepúsculo de un hombre
abrasado en su propio fuego. 


19
APLAUSOS

A la voz de un bolero,
duerme mi herida.

Con el ritmo de un tango,
se enamoró mi corazón.

Suena un viejo pasodoble,
el torero entra a matar…

¡Y cómo aplauden las estrellas
de cine!



20
PAPARAZZI 

La estupidez
amenaza mi entorno.
Desfile de famosos.
¡Mira, mira cómo corren
tras ellos los paparazzi!
Espera, entró un imeil,
el avión sale a las dos…,
¡taxi, taxiii!



21
INOCENCIA

Tras pesada escafandra, un hombre
con cara de samba
pesca verdes tortugas
en las islas Bermudas…
¡No sabe que lo acecha
un enorme tiburón!



22
OTOÑO

Suaves brisas se balancean
entre las soñolientas ramas.

¡Naturaleza!,
¿de dónde tu ternura?
Las hojas del otoño, por
despiadado sol quemadas,
acarician mi ventana
y se han vestido de rojo.

Su espíritu es viajero;
de su eterno cantar
-dorada nostalgia que viene y va-
se nutren mis sueños.

Mi corazón,
arrullado por la incierta noche,
me da sus buenas razones;
al oírlo,
no me siento tan solo.


23
ROMANCE

La luna, enamorada,
juega con el lago;
sus delicadas risas
hacen vibrar toda la tierra.


Una mágica luz ilumina
el oscuro templo de la noche;
allá, en el horizonte,
se oyen entrecortados
y anhelantes suspiros. 


24
ECOS

Sobre la blanca arena
se pierden mis huellas.

Sobre la eternidad del mar,
una infinita soledad.

Por quebrados senderos
mis silencios se alejan.


25
MAR INTERIOR

Congeladas las aguas
de mi alma.


Ponzoñosa la espuma
de mi angustia.


¡Con qué dolor
mi voz habla!


26
GALOPANDO

Galopan mis versos
como salvajes corceles.
Apasionados ecos,
con incesante golpear
de recios cascos,
más raudos que el viento
avanzan al albur
de persuasivos sortilegios…
¡Oh, vanas resonancias!,
¡oh, estériles ensueños!


27
CANTOS DE SIRENAS

¡Poemas decadentes,
decrépitas sirenas...!
Fosforescentes algas,
colgando de polvorientas lámparas,
desde lejanos mundos
dorados sueños me traen...

¡Ríen las horas
y el tiempo,
en su continuo renacer,
abriga, dentro de
su cansado corazón,
un primoroso nido
de sigilosas sierpes!